Viendo la previsión del tiempo para hoy, viajar hacia el norte quedó enseguida descartado. Tampoco podemos irnos demasiado hacia el sur porque todavía no está permitido salir de la provincia, así que la comarca del Barbanza parece la mejor opción.

Vamos a ir caminando desde Pobra de Caramiñal hasta Ribeira siguiendo la costa lo máximo posible. Como la ruta es lineal, fuimos primero hasta Ribeira para dejar el coche y nos cogimos un autobús hasta Pobra. Así, al terminar la ruta estaremos de nuevo en el coche.

La caminata no es demasiado larga y en cambio, al estar en junio, tenemos horas y horas de luz por delante, por lo que no tenemos prisa. Decidimos tomarnos un segundo desayuno en una terraza de Pobra antes de empezar a andar y aprovechamos para comprar unos bocadillos para después.

Empezamos la ruta en el puerto, muy cerca de donde nos dejó el autobús. Mientras recorremos el paseo marítimo de la praia do Areal, todavía en pleno casco urbano, nos fijamos en el gris plomizo del cielo. ¿Lloverá? Vamos a ser optimistas… La marea está baja y vemos algunas personas mariscando. El día está fresco, perfecto para caminar.

Al terminar la playa nos espera la iglesia de Santa María de Xobre, donde llama la atención que el enlosado que la rodea está hecho a base de lápidas. Aquí comienza casi el único momento de la ruta en el que perdemos de vista el mar. Es un trozo breve en el que pasamos junto a algunos campos y bosquecillos en los que abundan los laureles. Retomamos de nuevo el mar en punta Ladiña.

Poco después, ya en la playa de Cabío, nos damos cuenta de la suerte que hemos tenido al pillar la marea baja. No la habíamos consultado y habría sido imposible pasar por muchos puntos por los que estamos yendo.

Esta zona tiene infinidad de calitas minúsculas y recónditas. Nos preguntamos cuántas veces se habrán hecho descargas –de cosas no precisamente legales- por donde estamos pasando. También nos cruzamos con varias personas con aspecto sospechoso. ¿Mariscadores furtivos? Quizás solo sea que hoy tengamos el día peliculero…

Al alcanzar la punta de Cabío disfrutamos de uno de los momentos emocionantes del día. ¡Delfines! Llegamos a contar sobre ocho, pero seguro que había más. Se dirigían hacia el sur. ¿Cuál sería su destino? Al acabar de perderlos de vista, proseguimos nuestro camino. Llevamos poco más de tres kilómetros y ya hemos disfrutado de lo lindo. ¿Qué más nos esperará?

En la punta de Cabío hay un mirador en el que hacemos una pequeña parada para intentar situarnos un poco. No sé por qué, en estas zonas de ría me cuesta un montón orientarme y saber qué es lo que estoy viendo al otro lado. Solo hay una cosa de la que no tenemos ninguna duda: la isla de Sálvora, en la que estuvimos el año pasado.

La ruta va alternando tramos de playa con numerosas rocas y arenales más largos con caminos cómodos y pasarelas de madera. Se nota también que estamos en primavera por la cantidad de flores que vamos viendo, de infinitos tipos distintos y multitud de colores. Al no hacer nada de calor, las playas están desiertas y podemos disfrutar de ellas a nuestro antojo. Quizás me repita, pero estamos disfrutando un montón.

Y así, entre puntas y playas, acabamos llegando a la praia da Corna. Todavía es temprano, pero la vemos tan agradable que decidimos quedarnos allí a comer. En esta playa se encuentra el límite municipal entre Pobra do Caramiñal y Ribeira y ante nosotros vemos ya Palmeira, el próximo núcleo urbano que nos toca atravesar.

Tras recorrer toda la playa, de algo más de un kilómetro de longitud, en Palmeira nos dirigimos al monumento al emigrante, desde el que parece que puede haber buenas vistas. Y así es. Desde allí vemos Palmeira casi como si lo hiciésemos desde el mar.

Atravesamos las estrechas callejuelas del casco antiguo de Palmeira para volver al mar poco después. En esta zona se van sucediendo casas que bien podríamos querer para nosotros. Qué bonitas son algunas… ¡y qué vistas tienen!

A medida que nos acercamos a Ribeira la costa empieza a estar más edificada, pero siempre encontramos por dónde pasar para no perder de vista el mar. Rodeamos la punta das Grades, un camping, algún hotel… y llegamos a la playa de Coroso, la última antes de adentrarnos en el pueblo de Ribeira. Como ya nos falta poco, decidimos recorrerla descalzos, pero al llegar al regato que desemboca en ella vemos que no es posible cruzarlo sin quitarnos los pantalones, y volvemos al paseo para calzarnos de nuevo.

Ribeira cuenta con uno de los puertos de bajura más importantes de Galicia y, tras recorrerlo, damos por finalizada la ruta. Suponíamos que sería una ruta agradable, pero la verdad es que hemos quedado más que encantados. Es una ruta sencilla hecha para disfrutar.

Más información sobre esta ruta

Descubrimos esta ruta en el libro Los mejores paseos por la costa gallega, de Sua Edizioak.

Es imprescindible hacerla con la marea baja.

Puedes consultar los horarios de los autobuses en este enlace. El billete nos costó 1,40 € a cada uno y el trayecto duró unos 15 minutos.

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16/06/2020 05:00
  • Distance Instructions
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Datos técnicos

  • Longitud: 13,4 km
  • Fecha de realización: 06/06/2020
  • Desnivel de subida: 94 m
  • Desnivel de bajada: 94 m
  • Punto más alto: 46 m
  • Punto más bajo: 0 m
  • Tipo de recorrido: Travesía
  • MIDE / Severidad del medio natural: 2
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 3
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 2
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
→ ¿Qué es el MIDE?

Mapa

pobra_do_caraminal_ribeira

Información geográfica propiedad del Instituto Geográfico Nacional.