¡Por fin podemos salir de nuestro municipio para hacer senderismo! Aunque hemos estado haciendo algunas rutillas cerca de casa las semanas anteriores, la verdad es que ya teníamos ganas de algo distinto, y qué mejor para celebrar esta nueva oportunidad de movilidad que volver al monte Pindo.

Ya hemos estado aquí antes bastantes veces subiendo desde Caldebarcos, O Fieiro o, como hoy, desde O Pindo. La ruta que vamos a hacer es un clásico y como tal, nunca aburre. Nuestra intención es hacer la ruta por la mañana y bajar a comer después a la playa de Carnota, ya que se prevé bastante calor.

Llegamos a O Pindo poco antes de las diez. La verdad es que nos habría gustado haber llegado un poco antes… pero qué le vamos a hacer. Viendo la cantidad de coches que hay aparcados junto a la iglesia, donde comienza la ruta, intuimos que no vamos a estar solos.

La primera parte de la ruta transcurre por un sendero rodeado de bastante vegetación, pero se camina sin problema. Desde el principio nos rodean también impresionantes bolos graníticos que iremos viendo mejor a medida que subamos, cuando desaparezca la espesura. Destacan también los esqueletos de algunos árboles que se mantienen en pie completamente calcinados, casi como si fuesen postes de teléfono. En 2018, pero especialmente en 2013, hubo dos incendios devastadores en esta zona. Quizás por esto, porque las últimas veces que estuve los restos de los incendios eran mucho más evidentes, me llama la atención lo verde que está todo.

Al poco rato de comenzar a subir podemos empezar a disfrutar de las vistas del mar hacia atrás, aunque ni siquiera es necesario girarse demasiadas veces. El paisaje rocoso que tenemos ante nosotros también es precioso.

La senda es siempre bastante clara, aunque de vez en cuando se cruza con otras que atraviesan este monte. Teóricamente la ruta está señalizada, pero… no muy bien, la verdad. Yo no haría esta ruta si mi única opción de orientarme fuese seguir estas supuestas señales. A pesar de lo evidente del camino, esto no significa que sea cómodo. Más bien, todo lo contrario. Se trata de un sendero bastante rocoso, cosa que, para mí, lo hace también mucho más entretenido y disfrutón. Más de una de las veces que he subido antes por aquí el camino parecía un río, pero hoy tenemos suerte y está completamente seco.

A medida que subimos, los escasos árboles que nos acompañaban al principio desaparecen del todo. Ya solo nos rodean grandes rocas y matorral bajo. Tenemos suerte y, al estar en plena primavera, las flores ponen el toque de color. En cuanto al sonido, el protagonista absoluto es el zumbido de los insectos.

En cierto punto, cuando ya hemos ganado bastante altitud, nos desviamos un momento del camino para disfrutar de un mirador natural hacia la playa de Carnota, la más larga de Galicia. ¡Qué vistas! Si ya hacía calor cuando comenzamos a caminar, a estas alturas vamos ya chorreando. No se mueve ni pizca de aire, cosa poco habitual en esta zona.

Algo más adelante nos encontramos con el guerreiro, una mole de piedra inconfundible. Su presencia nos avisa de que ya queda algo menos de un kilómetro para llegar a la cumbre.

Tras atravesar otra pequeña zona algo arbolada formada por carballos enanos, especie protegida y endémica del monte Pindo, llegamos a la cima de A Moa rodeándola un poco para evitar la parte más vertical.

La cumbre de A Moa (629 m) es muy curiosa. Es una planicie bastante amplia llena de agujeros a modo de cacerolas, habitualmente llenos de agua, aunque hoy casi no tienen. Las vistas desde aquí son impresionantes. Hacia el oeste vemos el cabo Fisterra reteniendo un mar de nubes que amenaza con cubrirlo. Siguiendo la costa hacia nosotros distinguimos la playa de Langosteira, Sardiñeiro, Corcubión, Cee, Ézaro y, ya casi bajo nuestros pies, O Pindo. Hacia el sur, la gran protagonista es la playa de Carnota y hacia el interior destacan el pico Peñafiel, bajito pero llamativo por lo puntiagudo que es, y el embalse de Santa Uxía. Como no hace nada de aire, nos sentamos un rato a comer una fruta y disfrutar.

Desde aquí podríamos bajar a algún pueblo diferente o incluso acercarnos hasta la cova da Xoana o al Peñafiel, pero nosotros vamos a volver por donde hemos subido. Ahora, además de continuar disfrutando de las variopintas formas de las rocas, llevamos siempre el mar de frente. Cuando subíamos nos cruzamos con unas cuantas personas que ya bajaban, pero bajando nos cruzamos con muchas más que todavía suben. Incluso me encuentro con gente conocida, que ya es puntería.

Al ser el camino repetido ya no nos detenemos más que para hacer alguna que otra foto y beber, ¡que hace mucho calor! Como curiosidad y para llamar la atención sobre el tipo de camino, diré que la bajada nos llevó algo más de tiempo que la subida. Nunca me ha gustado bajar, pero claramente el confinamiento me ha hecho perder agilidad. ¡Tengo que ponerme las pilas!

En resumen, para mí esta es una ruta preciosa que hoy he visto más bonita todavía. No sé si es el esplendor primaveral o que mis ojos post confinamiento miran distinto, pero la disfruté como nunca.

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09/06/2020 05:00
  • Distance Instructions
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Datos técnicos

  • Longitud: 8,4 km
  • Fecha de realización: 30/05/2020
  • Desnivel de subida: 635 m
  • Desnivel de bajada: 635 m
  • Punto más alto: 629 m
  • Punto más bajo: 3 m
  • Tipo de recorrido: Ida y vuelta
  • MIDE / Severidad del medio natural: 3
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 3
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 3
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
→ ¿Qué es el MIDE?

Mapa

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Información geográfica propiedad del Instituto Geográfico Nacional.