Hoy tenía muy claro lo que quería. Una ruta en la que pudiese darme en la cara cada rayo que el sol me lanzara. Llevaba mucho tiempo sin caminar un día de sol radiante y lo quería todo para mí.

Al llegar a Zobra, en el concello de Lalín, aparcamos el coche junto a algunos paneles informativos. Por aquí pasa el sendero homologado PR-G 188, que sube hasta el monte Coco (970 m), el segundo punto más alto de la Serra do Candán, pero no vamos a llegar hasta él porque esa ruta es larga y deberíamos haber llegado antes, teniendo en cuenta que estamos en la época del año con los días más cortos. De todas formas, sí que vamos a recorrer buena parte del sendero.

Comenzamos nuestra ruta subiendo y disfrutando del entorno rural de la aldea. El día está realmente espléndido y ni siquiera hace demasiado frío. Salvo un pequeño tramo de sendero algo angosto y por el que baja algo de agua, el resto de los caminos son muy cómodos. Recorremos algún pequeño bosque no demasiado espeso, pero en cuanto cogemos algo de altura alcanzamos la zona de monte pelado.

Todas las zonas altas de esta sierra están llenas de aerogeneradores que estropean un poco el paisaje, pero la ruta prácticamente no utiliza las pistas que hay entre ellos, que suelen ser algo feas y aburridas.

Tras alcanzar aquí el punto más alto de la jornada, comienza un precioso descenso por caminos herbosos e incluso a veces poco nítidos, pero fáciles de seguir gracias a la señalización de la ruta. Durante esta bajada vamos disfrutando de una bonita panorámica de la sierra.

Al llegar al final de esta cuesta vemos un cartel que nos avisa de lo que nos aguarda: costa grande, dice. Y sí, vemos perfectamente la subida que nos espera. No es especialmente larga, no llega a un kilómetro, pero la pendiente es importante. De todas formas, el día y las vistas hacia atrás son tan bonitas que la afrontamos con ganas.

En esa cuesta nos encontramos con un par de motoristas que debían estar practicando e incluso vimos a uno caerse (sin consecuencias, afortunadamente). Igual que ellos decidieron parar, quizás por vergüenza a que asistiésemos a más caídas, yo también decidí que a mí no verían resoplar y subí del tirón todo el final de la cuesta lo más dignamente que pude. Eso sí, ¡al llegar arriba me temblaban las piernas! Un minuto sentada y un buen trago de agua y todo arreglado.

Comenzamos ahora a llanear y poco después a bajar suavemente, siempre con el monte Coco de frente. ¡Tendremos que volver otro día para subirlo! Ahora que vamos bajando y puedo ir más relajada, disfruto plenamente de cada rayo de sol. ¡Qué gusto da! La nitidez del día también es extraordinaria. No se puede ver más de lo que estamos viendo.

Al alcanzar la carretera abandonamos el sendero homologado. Nosotros vamos a continuar bajando de frente hasta el área recreativa Chapacuña de Ramiro. ¡Qué lugar! Llevábamos un rato pensando dónde podríamos comer y al llegar aquí no tuvimos ninguna duda. Se trata de un rincón junto al río Deza con varias mesas de madera. En verano seguro que se agradece la sombra de los árboles, pero yo hoy agradezco que no tengan hojas para seguir disfrutando del sol. El agua del río está absolutamente cristalina. No me extraña que esta sea también zona de baño.

Una vez terminada la comida proseguimos nuestro camino. Vamos a hacer ahora un pequeño bucle en torno a los ríos Porto y Deza. Toda esta zona está cubierta por matorral bajo, pero los caminos están perfectamente limpios. También pasamos por delante de las ruinas de varias alvarizas, construcciones redondeadas de piedra hechas para evitar que los osos alcanzasen las colmenas que se guardaban en su interior. Esto quiere decir que… ¡hace años hubo osos en estos montes!

En este tramo, algo más abrupto que el resto de la ruta, hay zonas a las que no llega el sol. ¡Y cómo se nota! Si al sol hoy se puede ir en camiseta, a la sombra el frío es considerable. Aceleramos algo el paso para hacer estos tramos rápidamente.

Poco antes de llegar al final del bucle pasamos por una antigua central eléctrica de la mina que había en esta región. Por lo que vimos, el edificio ha sido recientemente rehabilitado, pero quizá de forma un poco chapuza.

Afrontamos de nuevo otro ascenso para volver a reenganchar con el sendero homologado. Ya estamos terminando la ruta, ¡pero no sabíamos lo que nos faltaba! Atravesamos un bosque de acebos precioso. Qué pena que ya falte poco para que se ponga el sol y la luz escasee, porque el lugar es impresionante.

Y cuando ya no faltaba nada para llegar a Zobra, nos topamos con unos caminos convertidos en ríos. ¡Qué forma de bajar agua por ellos! En algunos tramos pudimos evitarla, pero en otros nos tocó enterrar las botas.

Resumiendo. Hemos disfrutado inmensamente de la jornada con una ruta que nos ha sorprendido gratamente. Seguramente volvamos a esta zona.

Más información sobre esta ruta

Como otras tantas veces, escogimos esta ruta tras visitar el blog Roteiros Galegos.

Si quieres ver más rutas en la provincia de Pontevedra, pincha AQUÍ.

08/01/2020 06:00
  • Distance Instructions
Label

Datos técnicos

  • Longitud: 16,6 km
  • Fecha de realización: 29/12/2019
  • Desnivel de subida: 860 m
  • Desnivel de bajada: 860 m
  • Punto más alto: 861 m
  • Punto más bajo: 496 m
  • Tipo de recorrido: Circular
  • MIDE / Severidad del medio natural: 2
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 3
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 2
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
→ ¿Qué es el MIDE?

Mapa

serra_do_candan_desde_zobra

Información geográfica propiedad del Instituto Geográfico Nacional.