Vamos a despedirnos de nuestra estancia alpina con una ruta cortita pero que promete. Para ello nos acercamos a Les Houches y cogemos el teleférico que sube hasta Bellevue. Lo que nos encontramos allí es exactamente lo que dice el nombre del lugar: una bellavista.

En la estación del teleférico terminamos de prepararnos  y comenzamos a caminar. Nada más empezar tenemos que pasar por una de las estaciones del Tramway du Mont Blanc. Aprovechamos para preguntar por los horarios de bajada, ya que nuestra intención es subir caminando y bajar después en este tren de cremallera.

Tras bajar levemente (prácticamente el único tramo de bajada de la ruta), cogemos un sendero que recorre una ladera boscosa. De todas formas, aprovechamos algunos claros para disfrutar de las vistas. Mientras estábamos aquí pudimos ver de forma bastante clara un helicóptero transportando algún material muy cerca de nosotros. De hecho, lo vimos ir con la carga colgando y volver después sin ella. Lo que no nos quedó tan claro es dónde la habría dejado. Qué pena no haber podido ver la descarga…

Aunque este camino en general es bastante cómodo, hay un pequeño tramo rocoso con un cable para ayudarse un poco. Si el terreno hubiese estado mojado podría haber entrañado alguna dificultad, pero estando seco, no tuvimos problema.

Este sendero desemboca en un cruce de caminos con bastantes posibilidades, entre ellas, proseguir con el Tour du Mont Blanc o seguir de frente hacia el refugio del Nid d’Aigle, que es lo que vamos a hacer nosotros. Este último camino tiene un cartel advirtiendo que es un sendero difícil. ¡A ver qué nos encontramos!

Mientras vamos caminando ya vemos asomar de frente la cola del glaciar de Bionnassay. El sol está justo encima y dificulta un poco las fotos, pero nosotros lo disfrutamos igual. Tras recorrer una zona de pasto prácticamente llana, acabamos alcanzando el comienzo de la subida. Llevamos unos dos kilómetros, así que casi todo el desnivel lo tendremos concentrado en los tres kilómetros que nos faltan. Decidimos parar para beber y sacarnos las chaquetas. Toca ponerse a sudar.

Empezamos a subir por unas zetas que enseguida comienzan a ofrecernos una preciosa perspectiva del valle que habíamos recorrido hasta ahora. Sin dejar nunca de subir, a veces de forma más tendida y otras poniendo nuestras piernas a prueba, la ruta va alternando tramos de cómodo sendero con otros equipados con escalones o cables para facilitar el paso.

Quizás el paso que me dio más respeto fue atravesar una zona rocosa de piedras bastante lisas y por las que también bajaba agua. Un mal paso nos podría haber hecho bajar la pendiente como por un tobogán, pero yendo con cuidado lo cruzamos sin incidentes.

Poquito a poco nos vamos acercando al hielo del glaciar, pero, desgraciadamente, lo que más destaca es precisamente el hielo que ya no está y el inmenso hueco pedregoso que está dejando. De todas formas, no sabemos qué nos llama más la atención, si el glaciar o las vistas hacia atrás. Son realmente fascinantes.

Si hasta aquí habíamos disfrutado muchísimo y nos habíamos encontrado con muy poquitas personas, lo que debería haber sido el mejor momento del día, el de llegar a lo más alto y tener el glaciar justo delante de nosotros, fue justo lo contrario.

Lo malo de los sitios preciosos a los que no es imprescindible llegar caminando es que suelen tener mucha afluencia, y eso es precisamente lo que nos pasó. Aquello estaba lleno de gente que había subido en tren. Intentamos abstraernos un poco y disfrutar del espectáculo de hielo que teníamos delante, pero costaba.

Tras hacer algunas fotos nos fuimos directamente a la estación del tren para coger nuestro billete. El ambiente era curioso, ya que estábamos mezclados algunos senderistas con turistas casi con zapatos de tacón y alpinistas con todo su material colgando que podrían venir del Mont Blanc, ya que una de las ascensiones más frecuentes parte de aquí.

Tuvimos suerte y pudimos escoger asiento a la hora de sentarnos, optando el lado de las vistas. Nos gustó mucho este breve viaje en tren, no solo por las espectaculares vistas de las que ya llevábamos disfrutando toda la jornada, sino porque pudimos ver prácticamente todo el camino que habíamos hecho.

Ha sido una ruta corta que nos ha llevado menos de tres horas, pero con unas vistas difíciles de olvidar.

Más información sobre esta ruta

Descubrimos esta ruta en la guía Randonner à Chamonix, de la editorial Idea Montagna. Utilizamos el mapa Carte de sentiers de randonnées pédestres ou Pays du Mont-Blanc, que venden en la oficina de turismo de Chamonix y en la Maison de la Montagne.

Para poder editar el track y poder subir un mapa, utilicé la cartografía proporcionada por los amigos del blog Cartografía Digital. ¡Gracias!

Puedes consultar en este enlace los horarios y precios del teleférico a Bellevue y en este otro los del Tramway du Mont Blanc. De todas formas, como nosotros cogimos varios remontes a lo largo de nuestra estancia en Chamonix-Mont-Blanc, utilizamos el Mont Blanc Multipass.

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16/01/2020 06:00
  • Distance Instructions
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Datos técnicos

  • Longitud: 5,7 km
  • Fecha de realización: 27/08/2019
  • Desnivel de subida: 759 m
  • Desnivel de bajada: 179 m
  • Punto más alto: 2.414 m
  • Punto más bajo: 1.557 m
  • Tipo de recorrido: Travesía
  • MIDE / Severidad del medio natural: 3
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 2
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 3
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 2
→ ¿Qué es el MIDE?

Mapa

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Información geográfica perteneciente al Institut National de l'Information Géographique et Forestière ©.