Antes de que me diese tiempo a mí a avisarle a él, a principios de julio mi colega Coru, que lleva unos años viviendo en Suiza, ya se había enterado de que pensábamos ir a Chamonix de vacaciones y me escribió para proponernos algún plan. Una vez informado sobre nuestra escasa experiencia en montañismo invernal e inexistentes conocimientos en alpinismo, nos propuso esta actividad.

Conozco a Coru desde que éramos niños y confío plenamente en él. Si con él escalé de primera de cuerda por primera (y única) vez, ¿por qué no estrenarme en el mundo del alpinismo?

Tras alguna conversación más sobre dudas con el material, etc., al fin llegó el gran día. Quedamos a las 6 de la mañana en el aparcamiento en el que dormimos. Allí terminamos de preparar las mochilas y nos dirigimos al teleférico de l’Aiguille du Midi, que abre a las seis y media. Tuvimos suerte y casi no hicimos cola. Los turistas parece que madrugan menos.

Amanecer desde l’Aiguille du Midi. Comenzaremos bajando por esta arista de nieve.

Me daba algo de miedo que me diese mal de altura porque nunca antes había estado a esta altitud, 3.842 m, pero bueno, por ahora parece que va todo bien. Nos dirigimos directamente hacia la puerta donde se sale a la montaña y se abandona la instalación del teleférico para prepararnos: arneses, crampones, encordarse, crema para el sol… Estamos listos. ¡Allá vamos!

L’Aiguille du Midi será nuestro punto más alto del día, así que comenzamos bajando por una arista de nieve con una huella muy bien marcada. Yo voy delante, Sergio en el medio y Coru detrás. Vamos encordados muy cerca unos de otros. Nos cruzamos con algunas personas que ya suben, ¡a estas horas!, que posiblemente sea porque ayer no llegaron a tiempo para coger el teleférico de vuelta y han tenido que dormir por aquí.

Aunque debemos mirar bien dónde ponemos los pies, es difícil que no se me vaya la vista hacia todo lo que nos rodea. Es un paisaje fascinante, especialmente para los que nunca hemos estado en un lugar así.

Ahora bajaremos por esta huella. Al fondo, el Mont Blanc du Tacul (4.248 m).

Una vez terminada esta cresta de bajada nos disponemos a atravesar el glaciar de la Vallée Blanche, esta vez encordados bastante separados, así si alguno cayese en una grieta, los demás tendrían margen para detenerlo. Vamos siguiendo traza de huella todo el tiempo y de vez en cuando saltamos alguna grietecilla. Aunque son estrechas y se pasan bien con un paso largo o un pequeño salto, no dejan de dar cierto respeto.

L’Aiguille du Midi (3.842 m)

El destino del día, la Pointe Lachenal (3.613 m), se ve perfectamente frente a nosotros. Está justo al lado del impresionante Mont Blanc du Tacul (4.248 m) que hace que nuestro objetivo parezca solo unas “piedrecillas” caídas de la otra mole.

La Pointe Lachenal es una pequeña cresta con tres pequeñas cumbres. A la primera se sube por una pendiente de nieve de unos 40°. Volvemos a ir encordados en corto y ahora es Coru el que va de primero. La persona con más experiencia debe ser la que vaya en lo más alto del grupo (subiendo, de primero; y bajando, de último) para que, en caso de producirse alguna caída, pueda frenarla lo antes posible.

Esta primera pendiente cuesta un poco, pero todavía voy fresca y la hago sin demasiados problemas. ¡Primera cumbre alcanzada! Nos hacemos algunas fotos, claro.

Llegando a la primera cumbre de la Pointe Lachenal con el impresionante Mont Blanc du Tacul de fondo.

Para alcanzar la segunda cumbre caminamos un poco por la cresta y hacemos una pequeña trepada. Los agarres son bastante cómodos, pero los pies me cuestan un poco más. Esto de escalar con crampones no es demasiado cómodo.

Esta segunda cumbre la bajamos rapelando. Se podría hacer en un único rápel de unos 25 metros, pero nosotros, teniendo en cuenta que Sergio era la primera vez que rapelaba, lo hemos dividido en dos tramos de 15 y 10 metros.

Vamos con bastante calma y estamos formando cola. De todas formas, en cuanto dejamos el primer rápel libre, los que venían detrás de nosotros nos pasan ya que hacen la bajada de una vez. En general, hay muchísima menos gente de la que yo me había imaginado que habría en toda la zona teniendo en cuenta que es un sábado de agosto y que el día está espectacular.

 

Una vez terminada la bajada nos aproximamos de nuevo caminando hacia la pared por la que escalaremos a la tercera y última cumbre. Esta vez nos toca esperar a nosotros y aprovechamos para picar algo y hacer algunas fotos. Es tan bonito el paisaje que nos rodea…

La escalada no es demasiado complicada, pero a mí me sigue costando lo de trepar con guantes y crampones (alguna excusa tengo que poner para no reconocer que me costaba algo que era fácil, ¿no?). El momento más delicado lo viví cuando se me quedó el pie atascado en una grieta. Tiraba y tiraba de la pierna y nada, el pie no se movía. Acabé soltándome de la pared y quedando colgada de la cuerda que Coru tenía asegurada para hacer fuerza de forma más cómoda y nada, el pie seguía sin moverse. Empezaron los chistecillos: “¿has visto la peli 127 horas?” Je, je. En fin, al final, como era de esperar, el pie acabó saliendo. Creo que solo hubo un paso que realmente me costó bastante. El resto lo fui subiendo más o menos bien.

Y ahora sí… ¡la cumbre! Siempre digo que el hecho de alcanzar una cumbre, por muy bajita o fácil que sea, genera un sentimiento especial, de objetivo logrado. Si además la alcanzas tras haber atravesado un glaciar y escalado con crampones por primera vez en tu vida, ya ni te cuento. Creo que en ese momento fui sumamente feliz. Coru nos explicó todo lo que se veía desde allí, aunque me resulta imposible recordar todos aquellos nombres.

Vistas desde la Pointe Lachenal. En primer plano, las dos primeras cumbres.

Tras hacernos algunas fotos y picar algo de nuevo, emprendemos la bajada. Empezamos por una buena pendiente de nieve que intentamos bajar alejándonos todo lo posible de los seracs que vemos caídos del Mont Blanc du Tacul. Mientras pasábamos por allí no cayó ninguno, pero más tarde, ya a lo lejos, sí que vimos caer trozos de hielo. Aquí también pasamos sobre una grieta que impresionaba un poco, pero sin problema.

Para atravesar de nuevo la Vallée Blanche en dirección a l’Aiguille du Midi seguimos la misma huella de la mañana. Mientras bajaba todavía iba soportando bien el calor, pero ahora que estamos en el fondo del valle, noto que me cuezo. Necesito parar a sacarme ropa. ¡Nunca pensé que se podría pasar tanto calor en medio de tanto hielo!

Parada para sacar ropa.

Pero no es solo el calor. Algo me pasa. Siento que las piernas me pesan toneladas y avanzo muy, muy, muy lentamente. Sergio, que me conoce más, tenía claro que aquello no era normal. Estoy convencida de que tuvo que ser la altitud.

En fin, muy poco a poco y haciendo pequeñas paradas, alcanzamos de nuevo la estación de l’Aiguille du Midi. Es gracioso, porque ahora sí que hay ya turistas que nos hacen fotos desde la puerta como si fuésemos Kilian Jornet o alguna celebridad similar. Si ellos supieran…

Puerta de salida a la montaña.

Ya que estamos allí, decidimos dar una vuelta por las instalaciones y asomarnos a los miradores para disfrutar de las vistas, pero no lo disfruto demasiado. Venir de aquella inmensidad para estar ahora rodeados de gente y voces… Ni siquiera subimos hasta arriba del todo. Decidimos bajar, que la hamburguesa del Poco Loco nos está esperando.

Panorámica del Mont Blanc al valle de Chamonix con los glaciares de Bossons y Taconnaz.

Ha sido un día increíble, una experiencia que no olvidaré jamás. Es cierto que terminé agotada y con más moratones en las piernas de los que probablemente haya tenido nunca, pero nada que un sueño reparador de diez horas y un día de piscina y relax no curen.

Y a Coru, qué decirle. Gracias infinitas por su paciencia, enseñanzas y predisposición. ¡Y por descubrirnos el Poco Loco!

Más información sobre esta ruta

Cuando Coru nos propuso la actividad nos envió este enlace. Para nosotros no habría sido posible realizarla sin ir acompañados de un guía.

Puedes consultar en este enlace los horarios y precios del teleférico de l’Aiguille du Midi. De todas formas, como nosotros cogimos varios remontes a lo largo de nuestra estancia en Chamonix-Mont-Blanc, utilizamos el Mont Blanc Multipass.

Para poder editar el track y poder subir un mapa, utilicé la cartografía proporcionada por los amigos del blog Cartografía Digital. ¡Gracias!

Fotos

Las fotografías 3, 4 (foto de portada), 6, 7, 8, 10, 15 y 16 son de Juan Rivas.

Más datos técnicos

El MIDE presentado a continuación debe completarse con los siguientes datos:

Pendiente de nieve: 40º

Metros de rápel: 25 m

Pasos de escalada: IV

UIAA: AD IV 40º


Datos técnicos

  • Longitud: 5 km
  • Fecha de realización: 24/08/2019
  • Desnivel de subida: 441 m
  • Desnivel de bajada: 441 m
  • Punto más alto: 3.701 m
  • Punto más bajo: 3.488 m
  • Tipo de recorrido: Piruleta
  • MIDE / Severidad del medio natural: 5
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 4
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 5
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 2
→ ¿Qué es el MIDE?

Perfil

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Mapa

pointe_lachenal

Información geográfica perteneciente al Institut National de l'Information Géographique et Forestière ©.