Hemos venido a pasar este domingo otoñal a la serra do Candán, una de las sierras que forman la Dorsal Gallega. Su punto más alto es el monte de San Bento (1017 m), pero como está lleno de aerogeneradores, hoy nos hemos decantado por su segunda cumbre de mayor altitud, el monte Coco (971 m).
Partimos de la aldea de Bustelos, en el municipio de Lalín (Pontevedra) y tras un levísimo ascenso, pronto empezamos a descender hacia el fondo de un valle precioso. Por este camino también cruzamos al concello de Forcarei. El día está cubierto con nubes bajas que no sabemos si nos dejarán disfrutar de las vistas cuando lleguemos a las zonas altas del día. En los bosques predominan los tonos otoñales, pero la ausencia de sol no los hace lucir todo lo que merecen.


El sendero es precioso, aunque estrecho y algo incómodo. No importa. Es un tramo de la ruta al que merece la pena dedicar tiempo.



A los dos kilómetros y medio tomamos un pequeño desvío a mano derecha para visitar la aldea abandonada de Grobas, de donde se marchó su última familia en 1969. Lo más llamativo es un pequeño refugio que se encuentra en un estado bastante aceptable. También nos acercamos a un bonito rincón junto al río.


Deshacemos estos últimos pasos hasta llegar al sendero principal para cruzar el rego das Grove y comenzar un intenso ascenso junto a otro regato. Se trata de un sendero que atraviesa un bosque joven, desnudo en esta época del año y aunque en la primera parte de la subida el camino es cómodo, hacia la parte alta se estropea bastante y lo encontramos algo deshecho.



La subida se termina de forma súbita al alcanzar una pista que nos llevará, dirigiéndonos al noreste, hasta el mirador de Grobas. Desde aquí vemos buena parte de la serra do Candán, aunque el lugar tiene un gran pero, y es que se encuentra justo debajo de una línea de alta tensión, por lo que los cables estropean un poco el paisaje.




Nuestro siguiente objetivo, a poco más de un kilómetro, son las neveiras de Fixó, las ruinas de unas estructuras del siglo XVII construidas para transformar la nieve en hielo. Fue una época en la que nevaba mucho más que ahora y en la que se generalizó el consumo de bebidas frías y helados entre las clases altas, aunque el hielo también se utilizaba para conservar alimentos y como tratamiento terapéutico. Eran propiedad del Cabildo de la Catedral de Santiago y se abandonaron en el siglo XIX al reducirse las nevadas.




Nos toca poner rumbo al objetivo principal del día, el monte Coco, aunque todavía está a 4 kilómetros. Lo hacemos por pistas y caminos anchos y subiendo de forma muy suave, excepto el último tramo. Estamos prácticamente a la misma altitud que la base de las nubes y no sabemos si podremos disfrutar de las vistas o no.







El monte Coco (971 m) está coronado por una caseta, pero me temo que no la fotografié. Justo al llegar a la cumbre, sin habernos cruzado con ni una sola persona en todo el día, la puerta de la caseta estaba abierta y de reojo vimos más de lo que necesitábamos: una pareja en plena (muy plena) manifestación de su amor. Pasamos rápidamente de largo hasta unas rocas en las que poder disfrutar del paisaje y a los pocos segundos oímos una buena carcajada. Me alegra saber que se lo tomaron con humor.


Nuestra intención inicial era retroceder un poco para bajar del monte por una pista, pero desde las rocas en las que nos paramos a disfrutar de las vistas intuimos un estrecho senderillo que nos podía valer también. La verdad es que este cambio fue un acierto. La senda atraviesa zonas de matorral bajo que nos permiten deleitarnos con el paisaje.




Nos habría gustado pararnos a comer en Ameixedo, una minúscula aldea que debemos atravesar, pero no vemos ningún sitio donde sentamos y continuamos a pesar del hambre que llevamos ya. De todas formas, en un par de rocas que encontramos junto al camino poco después, sí que nos detenemos un rato.



Continuamos bajando, de nuevo por el interior de un bosque, hasta llegar otra vez al rego das Grove. La ruta termina subiendo para regresar a Bustelos, donde tenemos el coche.



¡Cómo me gusta la serra do Candán! Siempre disfruto un montón cuando vengo a esta zona. Es cierto que está rodeada de aerogeneradores que la afean un poco, pero si no se camina justo debajo de ellos, se puede aprovechar un montón. Me queda pendiente venir a conocerla en primavera.
Más información sobre esta ruta
Por favor, que el día feúcho que tuvimos nosotros y estas fotos poco lucidas no os echen para atrás. No son los Ancares o el Caurel, pero la serra do Candán me parece una de esas sierras poco conocidas de Galicia que merece la pena visitar.
Por lo demás, se trata de una ruta no señalizada en la que se ha intentado unir varios puntos de interés. La sierra está llena de pistas y caminos que permiten un montón de posibilidades, siempre que encontremos por dónde cruzar los ríos, claro.
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- Distance Instructions
Datos técnicos
- Longitud: 15,7 km
- Fecha de realización: 26/11/2023
- Desnivel de subida: 800 m
- Desnivel de bajada: 800 m
- Punto más alto: 971 m
- Punto más bajo: 517 m
- Tipo de recorrido: Circular
- MIDE / Severidad del medio natural: 3
- MIDE / Orientación en el itinerario: 3
- MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 2
- MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
Mapa
Información geográfica propiedad del Instituto Geográfico Nacional.
Una sierra preciosa en primavera, Rocío, no te decepcionaría nada visitarla entonces. He estado allí en primavera y también a finales de verano. En primavera está bullente de vida, cubierta del manto rosado del brezo y amarillo de la retama, una gloria. En verano hace un señor calor (el río supo a gloria), todavía vibrante (muchos tábanos en algunas zonas) pero con ¡dulcísimas moras! En ambas ocasiones hice la misma ruta, un poco más reducida que la vuestra, si bien la segunda vez la vegetación se había comido el sendero y hubo que improvisar, pero como bien dices, hay muchas posibilidades. Sin embargo, fuera de los senderos homologados (llevo GPS siempre), a veces es una pequeña aventura 🙂
Hola, Eva. Efectivamente, creo que es un lugar a evitar en días de demasiado calor, pero ahora debe estar todo precioso con los montes cubiertos de colores. Creo que está primavera ya no voy a poder, pero lo dejo pendiente para otras en el futuro. ¡Gracias por tu bonito comentario!