El Galiñeiro fue arrasado por un brutal incendio en octubre de 2017. No recuerdo cuándo fue la última vez que estuve allí, pero fue antes de aquello y tenía miedo de volver. ¿Cómo estaría aquel lugar en el había estado tantas veces durante mi infancia y adolescencia? Pasados casi tres años, había que intentar volver y superar ese miedo.

Empezamos a caminar por la subida tradicional del PR-G 1, pero sin hacer el tramo de carretera desde Vincios. Dejamos el coche en la curva donde comienza el camino y a los pocos metros vemos que el sendero tiene la vegetación muy cerrada. Queremos estar de vuelta en casa de mis padres para comer, así que hoy no es día de aventuras. Volvemos al coche y vamos hasta el merendero que está al pie del refugio. Hay bastantes más coches, seguro que vemos a gente escalando.

La subida desde aquí no es larga, pero sí intensa. Este primer tramo está señalizado como PR-G 1. ¡El primer sendero homologado de Galicia! No sé de qué año será, pero ya tiene mérito que se mantenga un sendero durante tanto tiempo. Su promotor es el club Montañeiros Celtas, de Vigo. Todavía recuerdo sus operaciones benjamín y lo poco que me gustaban… Si me lee alguien del club, perdón. Seguro que las actividades eran y siguen siendo fantásticas, pero yo era una niña un poco antisocial. Eso sí, como podéis ver, no quedé traumatizada y me he convertido en una apasionada del monte. Pero vamos a la ruta.

Al poco rato de empezar a subir pasamos por el refugio del club (en el que dormí alguna vez de niña, y de eso sí que tengo buen recuerdo) y seguimos subiendo hasta el pie de las paredes más verticales del Galiñeiro. En cierto punto abandonamos las señales para ir caminando al pie de las paredes donde está la gente escalando, a veces echándonos una ayuda de las manos porque no hay camino y sí muchas rocas. Es inevitable que me traiga muchos recuerdos. ¡Cuántas tardes en los años de instituto pasé en estas paredes!

Seguimos avanzando poco a poco en busca de un collado que nos permita acceder a la cumbre. Me parece un terreno muy entretenido. Solo hay que tener un poco de cuidado para no torcerse un tobillo y no desorientarse, aunque es cierto que he estado tantas veces que no creo que sea muy objetiva para hablar de la dificultad de esta ruta. ¡No olvidemos que por donde estamos yendo no hay camino!

Y así, poco a poco y tirando un poco de intuición, alcanzamos el Galiñeiro norte, una de las cumbres de esta sierra. Las vistas, de las que ya hemos ido disfrutando todo el tiempo porque no hay árboles, son impresionantes. Deberíamos ver el mar, pero hoy está cubierto de nieblas marítimas. Nos conformamos con el mar de nubes, que tampoco está mal. Paramos un buen rato a disfrutar de las vistas, la brisa… del placer de estar allí.

Nuestra intención ahora es ir cresteando, en la medida de lo posible, hasta la cumbre más alta, a 708 m. Una vez más no hay camino, pero la visibilidad es buena y es fácil orientarse. Si el lado oeste de la sierra destaca por sus paredes para escalar, el este es mucho más tendido. Está bastante pelado, supongo que por culpa del incendio, pero al menos se le ve verde entre las rocas.

Al alcanzar el vértice geodésico del Galiñeiro hacemos otra pequeña parada sentados a su sombra. ¡El sol ya pega fuerte! Y pensar que la gente que esté en la playa probablemente esté pasando algo de frío… Pero yo estoy disfrutando como una enana.

El siguiente objetivo de la ruta es una tercera cumbre más en la que se encuentra una caseta de vigilancia. Bajamos ahora por un camino bastante deshecho hasta alcanzar la pista que nos llevará hasta esta cima. Se nota que no hay ni un árbol y al llegar arriba volvemos a buscar la sombra, pero esta vez la parada es mucho más breve que las anteriores porque estamos rodeados de moscas. Llevamos poco más de 3 km y casi dos horas de ruta. Toca espabilar.

Desandamos unos metros sobre la pista por la que hemos subido hasta alcanzar un camino que sale a mano derecha. Este camino enseguida desaparece y bajamos siguiendo algunos hitos por una pendiente considerable. Una vez más, no hay camino, pero al no haber vegetación alta caminamos bastante bien y podemos ver el rumbo hacia el que nos queremos dirigir.

Lo que vamos a hacer ahora ya no es tan espectacular como la parte de la cresta, pero tampoco está mal. Alternando pistas de tierra con caminos más herbosos rodeamos una cuarta cumbre a la que ya no subimos. Hay algún tramo con eucaliptos, pero a cambio también atravesamos un pinar precioso.

Poco a poco la niebla marítima ha ido subiendo y vemos que nos alcanza. ¿O será que hemos bajado mucho nosotros? Yo diría que fue una combinación de ambas cosas, pero poco rato estuvimos dentro de ella. Tras hacer un pequeño tramo por carretera, volvemos a disfrutar de las vistas.

Ya solo nos queda volver al coche por una pista muy cómoda al pie de la sierra. Esta vez disfrutaremos de las vistas hacia el Galiñeiro, y no desde él. Poco antes de terminar pasamos por una zona con una gran importancia arqueológica ya que está llena de petroglifos y mámoas, pero están vallados y no podemos verlos de cerca. En un ratito llegamos al coche.

Ha sido un disfrute de ruta, tanto por la ruta en sí como por los recuerdos que me ha traído el haber vuelto a un lugar donde había estado tantas veces, pero hace tiempo. Hay un montón de árboles reforestados. En unos años estará más bonito todavía. ¡Y volveremos!

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28/07/2020 20:33
  • Distance Instructions
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Datos técnicos

  • Longitud: 10,4 km
  • Fecha de realización: 19/07/2020
  • Desnivel de subida: 530 m
  • Desnivel de bajada: 530 m
  • Punto más alto: 708 m
  • Punto más bajo: 445 m
  • Tipo de recorrido: Circular
  • MIDE / Severidad del medio natural: 3
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 3
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 4
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
→ ¿Qué es el MIDE?

Mapa

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