Esta noche hemos dormido en el área de autocaravanas de La Granja de San Ildefonso, a donde llegamos ayer a media tarde. Antes de irnos a la cama nos estudiamos bien el mapa y la previsión meteorológica para decidir que haremos la ruta de los Siete Picos. Es nuestra primera vez en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y me da bastante respeto, la verdad, sobre todo el frío que pueda hacer.

A pesar de los nervios, dormí de maravilla. ¡Y casi diez horas! A las 8 nos pusimos en pie y llamé al Centro de Visitantes Peñalara para preguntar sobre la ruta y el estado de la nieve. Me sentí un poco tonta, la verdad. Todo estaba perfecto: la carretera para subir hasta el puerto, la nieve… Ni debieron entender por qué llamaba. Pero también me quedé más tranquila.

Subimos hasta el puerto de Navacerrada y terminamos de preparar las mochilas, que entre crampones, piolet y demás material, aún nos llevó un buen rato. En el puerto había más gente de la que había imaginado que habría un lunes, pero por el atuendo de la mayoría, se veía que no iban a alejarse demasiado de allí.

La ruta transcurre al oeste del puerto, así que debemos cruzar la carretera, pero nada más empezar tuvimos la primera incidencia porque el camino que pretendíamos tomar estaba cortado. Optamos por seguir por el camino Schmid e intentar abandonarlo algo más adelante.

Cuando llevamos unos 700 m, tomamos un desvío a mano izquierda y a partir de aquí, ya pisaremos nieve todo el día sin parar. Estamos atravesando el bosque maduro de Siete Picos, un rincón del bosque de Valsaín en el que podemos disfrutar de un pinar de pino silvestre del que no se extrae madera. Hace más de 50 años que aquí no se talan árboles, por lo que el bosque pudo evolucionar hacia su madurez y se pueden contemplar ejemplares enormes de más de 30 m de altura y 120 cm de diámetro.

Este camino se corta de pronto por una valla que rodea una pista de esquí que desciende de forma perpendicular. Tratamos de subir monte a través junto a la valla para ver si se podía pasar por algún lado, pero nada, así que volvemos sobre nuestros pasos. De todas formas, tuvimos la suerte de que junto a esa valla había varios operarios de la estación de esquí trabajando y les preguntamos por dónde podíamos subir al Telégrafo, que es a donde pretendemos dirigirnos. Aunque en principio no se puede, como la estación todavía no está en funcionamiento, nos dejaron subir con cuidado por la pista del Bosque. ¡Menuda pendiente! Como si fuese un cortafuego.

Al llegar a la parte alta, donde estaban los telesillas, al fin conseguimos salir del recinto. Tiene que haber otra forma de llegar hasta aquí, pero como es nuestra primera vez en la zona, esta es la que encontramos.

Al salir del área de la estación de esquí vemos el camino con huella sobre la nieve. Me sorprende que casi no haga aire e incluso tengo algo de calor a pesar de estar bajo cero, por lo que me quito los guantes y la braga del cuello. Ahora que tenemos el camino claro, nos relajamos un poco para disfrutar del increíble entorno que nos rodea. Estos últimos días ha estado nevando, así que la nieve lo cubre absolutamente todo. Los únicos colores que se ven son el blanco de la nieve y el azul del cielo. Es un espectáculo impresionante.

La primera parte de la subida lleva hasta la Virgen de las Nieves. Intento llegar hasta ella, pero la nieve y el hielo sobre los bloques de piedra me hacen desistir. Tampoco es grave. Poco después pasamos por el Alto del Telégrafo (1.978 m), desde el que nos llaman la atención las Cuatro Torres de Madrid atravesando la boina de contaminación.

Continuamos subiendo atravesando un bonito tramo de bosque, donde reconozco que la huella hecha por la gente que ha estado aquí el fin de semana pasado nos ayuda bastante a orientarnos, ya que con la nieve no se ve el camino. No es que sigamos una huella a lo loco, pero como vemos que coincide con el rumbo que queremos llevar, la aprovechamos. Esta es la subida más exigente del día. No es demasiado larga, pero la nieve hace que cueste un pelín más de lo normal.

Este ascenso termina al alcanzar el primero (que en realidad es el séptimo) de los Siete Picos, que a su vez es el más alto de todos: el pico Somontano (2.138 m). Esta zona de la sierra está llena de preciosos bolos graníticos en los que sin nieve y hielo debe ser muy entretenido jugar, pero nosotros optamos por no subir a las cumbres de los picos. Nos conformamos con pasar por el camino que transcurre a sus pies.

A partir de aquí el sendero transcurre casi por la cresta del cordal, aunque más bien hacia la ladera norte, ya que no estamos subiendo a las cumbres. Llega un momento en el que también perdemos la cuenta de cuántos picos llevamos de lo absortos que vamos disfrutando de este paisaje tan increíble. Hemos tenido una suerte tremenda con el día y las vistas son grandiosas en todas las direcciones.

Poco antes de llegar al Segundo Pico (y último de esta cresta ya que el primero, el Majalasna, está algo separado), giramos de forma brusca a la derecha, hacia el norte. Vamos a introducirnos en un bosque, por lo que antes de que la sombra nos tape decidimos hacer una parada rápida para comer de pie.

Descendemos por la senda de los Alevines aunque como no se ve el camino con la nieve, es posible que nos hayamos salido del sendero oficial en algún momento. Nosotros seguimos aprovechando la huella.

Al alcanzar el collado Ventoso regresamos al camino Schmid, por el que habíamos salido esta mañana, y que nos llevará de vuelta al puerto de Navacerrada. El sendero es precioso y las copas blancas de los pinos lo hacen más bonito todavía. Voy algo cansada por el peso de la mochila (el material invernal no ha hecho falta) y el caminar por la nieve, que siempre resulta algo pesado, pero estoy enamorada de la ruta.

A medida que nos acercamos al puerto nos vamos encontrando con más gente. Es inevitable y, también, la señal que nos indica que ya falta poco.

Me ha parecido una ruta fascinante. Es la primera de este viaje y somos conscientes de que el listón ha quedado demasiado alto, pero después de esto ya nos da igual cómo sean los demás días. La ruta de hoy, por si sola, ha hecho que todo el viaje valga la pena.

Más información sobre esta ruta

Descubrí esta ruta en el blog de Rutinas Varias, pero me animé a hacerla en condiciones invernales tras visitar el blog de LosK2delasKumbres.

La ruta transcurre dentro del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y tiene una normativa que se debe cumplir para que la afluencia de tanta gente no lo estropee. Recomendamos pasar por el Centro de Visitantes Peñalara o al menos echarle un ojo a la web.

Esta es una zona de muchísima afluencia de gente. Por lo que he visto y leído, aunque yo nunca he estado, los fines de semana puede llegar a haber unos problemas de tráfico importantes. ¡Tenlo en cuenta si planificas una visita a esta zona!

Llevamos el mapa Parque Nacional Guadarrama – La Pedriza, de la editorial Alpina.

Al haber hecho la ruta con nieve, puede que el track en algún punto no vaya exactamente sobre el camino.

Más datos técnicos

El MIDE presentado a continuación debe completarse con los siguientes datos:

Pendiente de nieve: 40°

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07/03/2024 18:12
  • Distance Instructions
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Datos técnicos

  • Longitud: 10 km
  • Fecha de realización: 08/01/2024
  • Desnivel de subida: 450 m
  • Desnivel de bajada: 450 m
  • Punto más alto: 2.126 m
  • Punto más bajo: 1.772 m
  • Tipo de recorrido: Circular
  • MIDE / Severidad del medio natural: 3
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 3
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 2
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
→ ¿Qué es el MIDE?

Mapa

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Información geográfica propiedad del Instituto Geográfico Nacional.