Si hay algo que tenemos claro en este viaje a las Azores es que tenemos que madrugar. Por un lado, porque los días son ya bastante cortos y hay que aprovechar las horas de luz todo lo posible. Por otro, para poder disfrutar de los sitios más turísticos sin gente. Y es lo que hemos hecho hoy.

Llegamos a la lagoa das Furnas antes de las 9 de la mañana. Llovizna un poco, pero no parece que vaya a ir a más. Comenzamos la ruta en uno de los puntos más turísticos de la isla: las calderas. Esta laguna está situada en el cráter de un volcán todavía activo y el suelo está tan caliente que se aprovecha para cocinar uno de los platos más famosos de las Azores: el cozido das Furnas. Cuando llegamos, a pesar de ser temprano, ya estaban las ollas enterradas. Una pasarela de madera permite pasar por encima de esta tierra que hace que el agua esté hirviendo. ¡Es impresionante!  El olor a azufre también es importante.

Una vez visto y disfrutado de este espectáculo en soledad (¡cómo habrá cambiado el cuento cuando terminemos la ruta!), emprendemos la marcha. La ruta es bastante simple: una pista que rodea la laguna. Aunque ha parado de llover, el día está plomizo y tristón y el color del cielo se refleja en la laguna. Eso sí, contrasta con la frondosidad y espectacularidad de la vegetación que la rodea, especialmente en este primer tramo.

Llevábamos la intención de subir al mirador Pico do Ferro, un sendero homologado que parte de esta misma pista, pero estaba cerrado por mantenimiento, así que nos quedamos sin vistas de la laguna desde arriba.

Caminando, caminando, llegamos a un edificio gris moderno. Nos acercamos para ver qué era y resultó ser el Centro de Monitorizaçao e Investigaçao das Furnas. La entrada costaba 3 € y decidimos entrar a verlo. Lo más interesante fue un documental explicando la relación entre el volcán y la vida de los habitantes de la zona.

Al salir del centro continuamos rodeando la laguna y enseguida llegamos a la entrada del Mata-Jardim José do Canto. Habíamos leído que es muy interesante, así que, a pesar de ser privado, teníamos claro que queríamos visitarlo también. Tiene dos posibles recorridos: uno de ida y vuelta hasta el Salto do Rosal -una cascada-, y otro más o menos circular al vale dos fetos.

Esta curiosa finca fue plantada a mediados del siglo XIX por un arquitecto paisajista y se ha procurado conservar siempre el proyecto inicial. Tal y como nos recomendó la señora que nos atendió en la entrada, comenzamos dirigiéndonos a la cascada. Es curioso, pero esta parte de la ruta, la que está dentro de una finca privada, parece mucho más natural y salvaje que el resto de la ruta. Los caminos son más estrechos, más imperfectos, aunque sin llegar a resultar incómodos y la vegetación… qué decir de ella. Es increíblemente variada y espectacular. Podría considerarse un jardín botánico, ya que numerosas plantas y árboles están etiquetados. No nos paramos a ver cada nombre porque se nos podría llegar a echar la noche encima.

De camino a la cascada se pasa también por una impresionante secuoya. ¡Qué altura! ¿Cuánto medirá? Tras la secuoya, poco tardamos ya en llegar a la cascada. Está situada en un rincón mágico, rodeada de unas paredes verdes verticales impresionantes. Para mí, este fue el punto más bonito de toda la jornada.

Deshacemos este tramo hasta la entrada de la finca para dirigirnos al lado contrario, donde se encuentra el vale dos fetos. Se trata de un jardín con una variedad increíble de helechos, desde los arbustos a los que estamos acostumbrados a otros con tamaño de árboles. Tras hacer un pequeño recorrido circular, salimos del Mata-Jardim José do Canto.

Lo que queda de ruta es quizás la parte más sosa ya que transcurre junto a la carretera, pero es un paseo agradable al lado de la laguna.  A medida que nos vamos acercando de nuevo a la zona de las calderas, empezamos a intuir la cantidad de gente que hay ya. Decidimos parar a picar algo antes de llegar hasta allí para disfrutar un poco de la tranquilidad de la laguna. Estuvimos muy entretenidos observando una familia de patitos.

Aunque la ruta en algún punto ha podido resultar algo monótona por estar siempre al lado de la laguna, no deja de ser un lugar espectacular que vale mucho la pena visitar. Eso sí, ¡madrugando!

Más información sobre esta ruta

Buena parte de la ruta coincide con el sendero homologado PRC06 SMI, aunque nosotros no lo hicimos tal cual.

Puedes consultar aquí el horario y precio del Centro de Monitorizaçao e Investigaçao das Furnas y aquí el horario del Mata-Jardim José do Canto. La entrada nos costó 3 €. Más tarde leímos en algún sitio que hay una entrada conjunta a los dos sitios por 4,50 €, pero a nosotros allí no nos lo dijeron.

Para poder editar el track y poder subir un mapa, utilicé la cartografía proporcionada por los amigos del blog Cartografía Digital. ¡Gracias!

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30/01/2020
  • Distance Instructions
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Datos técnicos

  • Longitud: 11,3 km
  • Fecha de realización: 03/11/2019
  • Desnivel de subida: 314 m
  • Desnivel de bajada: 314 m
  • Punto más alto: 377 m
  • Punto más bajo: 282 m
  • Tipo de recorrido: Piruleta
  • MIDE / Severidad del medio natural: 1
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 1
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 2
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
→ ¿Qué es el MIDE?

Mapa

lagoa_das_furnas

Información geográfica perteneciente al Centro de Informação Geoespacial do Exército ©.