Llevamos cuatro días recorriendo la sierra de Gredos de este a oeste y el de hoy será el quinto y último, ya en el extremo más occidental. Aparcamos cerca del Centro de Interpretación de la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, muy cerca del camping en el que hemos dormido, y empezamos a caminar poco después de las ocho y media. Tarde, teniendo en cuenta el calor que hará después…

Comenzamos subiendo por un estrecho camino que atraviesa un bosque. A esta hora de la mañana todavía se lleva bien. En no demasiado tiempo llegamos al punto quizás más conocido (y transitado) de toda la ruta: los Pilones. Tenemos suerte y al ser tan temprano todavía no ha llegado la gente que más tarde abarrotará estas pozas para bañarse. Hasta aquí la ruta ha sido fácil y está bien señalizada.

Nos gustaría quedarnos más tiempo, e incluso darnos un chapuzón, pero todavía nos falta mucho. Hay que continuar. Seguimos subiendo por la garganta de los Infiernos, en general por caminos cómodos, hasta llegar a la garganta del Collado de las Yeguas. Aquí volvemos a encontrarnos con un poste con flechas que nos indica por dónde continuar. Cruzamos el lecho del río, que no lleva agua, y a los diez minutos… “¡Eh! ¡Que no era por aquí!”. Como la flecha era tan evidente ni miramos el GPS. ¡No contábamos con que la señalización estuviese mal! Retrocedemos y en el punto donde nos habíamos desviado nos encontramos con dos chicos que también estaban dudando por dónde seguir. Coincidimos en que había que seguir subiendo por esta nueva garganta sin cruzar el río todavía.

A partir de aquí la ruta empieza a complicarse. El camino es cada vez más estrecho y se introduce en un bosque. A veces lo perdemos y lo recuperamos un poco más adelante. Aunque la ruta está señalizada, cada vez vemos menos señales. Sin el GPS, que nos ayuda a orientarnos, la cosa se habría puesto bastante complicada. De vez en cuando todavía vemos a la pareja de chicos que hemos dejado atrás.

Al llegar al puente del Carrascal, que cruza esta garganta, nos sentimos algo más aliviados. Parece que el camino vuelve a estar claro. Durante un buen tramo vamos viendo la ladera contraria, por la que hemos venido, pero no vemos a los chicos por ningún lado. Suponemos que no verían la cosa muy clara y se habrán dado la vuelta. Si es así, ha sido una decisión inteligente. A estas alturas ya hace bastante calor y al monte hay que venir a disfrutar, no a pasarlo mal.

El Puente Nuevo será el siguiente punto “turístico” de la ruta. Mucha gente viene también hasta aquí para bañarse. De hecho, ahora sí que ya nos encontramos gente. Aunque venimos preparados para bañarnos, llegados a este punto ya hemos decidido que preferimos dejar el chapuzón para cuando terminemos la ruta.

A partir de aquí nos internamos en un bosque que se abre de vez en cuando para dejarnos disfrutar de las vistas… pero vamos acompañados ya todo el tiempo de un enjambre de moscas que se ha instalado alrededor de nuestras cabezas. Tenemos que usar las gorras a modo de abanicos para espantarlas y no nos podemos sacar las gafas ni en las zonas de sombra porque se nos meten en los ojos.

En la pista que baja hacia Jerte, ya cerca del pueblo, nos cruzamos con una chica que nos pregunta si falta mucho y si es así todo el camino. “¿Si falta mucho hasta dónde?”. “No sé, es que allí abajo había un cartel que indicaba una ruta y hemos pensado en hacerla”. Le decimos que hasta el punto de interés más cercano, el Puente Nuevo, hay varios kilómetros cuesta arriba y que no le recomendamos hacerla con el calzado que lleva (¡unas sandalias tipo chancla!). Mientras hablamos con ella llega su compañero y deciden bajar.

En Jerte se podría terminar la ruta si no fuera porque tenemos que volver a la furgoneta. Nos toca recorrer una pista de cemento, afortunadamente llana, pero bajo un sol abrasador y sin pizca de sombra. Este tramo se hace realmente eterno.

Al terminar la ruta nos acercamos hasta el centro de interpretación, pero no tenemos suerte porque está en obras y no tienen ningún tipo de exposición. De todas formas, comentamos lo de la flecha mal colocada que hizo que nos despistásemos. Lo hacemos simplemente con la intención de informar y que, si está en su mano, lo arreglen para evitar posibles extravíos. Pero la chica se pone a la defensiva, como si estuviésemos reclamando. Le dejamos claro que no, que simplemente queríamos informar de que la ruta no es fácil de seguir, y eso que creo que  nosotros íbamos bien preparados, con una guía de bolsillo y todo. Pero si alguien como la chica de las chanclas se propone hacer la ruta solo porque vio un cartel… ¡quién sabe dónde acaba! Nosotros, más, ya no podemos hacer.

Ha sido una jornada dura por el calor, pero salvo el tramo complicado de la garganta del Collado de las Yeguas, hemos disfrutado la ruta. Y si ya disfrutamos la ruta… ¡más disfrutamos todavía el baño que nos dimos en la primera poza que encontramos al terminar!

Más información sobre esta ruta

Hicimos esta ruta siguiendo las indicaciones de la guía excursionista Sierra de Gredos, de la Editorial Rother.

Otras rutas en la Sierra de Gredos

Ascenso al Casillas por la Senda del Castañar

Ascensión a La Mira desde El Nogal del Barranco

Ascensión al Morezón desde la Plataforma de Gredos

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Datos técnicos

  • Longitud: 15,5 km
  • Fecha de realización: 25/08/2018
  • Desnivel de subida: 675 m
  • Desnivel de bajada: 675m
  • Punto más alto: 1.041 m
  • Punto más bajo: 547 m
  • Tipo de recorrido: Circular
  • MIDE / Severidad del medio natural: 3
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 3
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 2
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
→ ¿Qué es el MIDE?

Perfil

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Mapa

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Información geográfica propiedad del Instituto Geográfico Nacional.