Odio caminar bajo la lluvia.

Durante las casi tres horas que nos llevó el viaje en coche hasta el punto de inicio de la ruta apenas paró de llover. O de diluviar, más bien. Si fuese un día normal nos habríamos quedado en casa, sin duda, pero es la primera jornada de un viaje de cuatro días, ya tenemos el alojamiento pagado… En fin, no vale quedarse en casa. Mientras conduzco no paro de pensar en un posible plan B. ¿Visitar Cangas del Narcea, quizás?

Pero llegamos a Riodeporcos… ¡Y no llueve! La previsión es que vaya empeorando a lo largo del día, pero nos animamos y nos ponemos en marcha. Hemos aparcado al lado de un espectacular puente colgante que atraviesa la cola del embalse de Salime. Lo cruzamos, atravesamos el pueblo, y comienza el espectáculo. El camino transcurre a media ladera del desfiladero del río Bustelín. No es especialmente cómodo, tiene mucha piedra muy resbaladiza y comienzo a echar en falta los bastones que han quedado en el maletero del coche, pero bueno, lo llevamos bien. Acabamos alcanzando la altura del río para cruzarlo por un puente de madera que da algo de miedo (¿resistirá?) y en este punto toca decidir por donde continuar. El sendero es tipo “piruleta”. Hemos recorrido el palito (parte que haremos ida y vuelta) y aquí comienza la circular. Como ha empezado a llover hace un rato, decidimos subir por la zona de pendiente más suave para no ponernos a sudar como pollos con el chubasquero, así que cogemos el camino que se dirige a Penedela. Pero no llegaremos hasta allí.

Cada vez está lloviendo más y, aunque la cantidad de agua no es demasiada, el viento sí, y se hace muy incómodo caminar. El momento más crítico, meteorológicamente hablando, nos pilla en un cruce que nos permitiría acortar algo la ruta, así que decidimos atajar. Atravesamos la Sierra de Busto y nos quedamos sin pasar por Penedela y Peneda. ¿Y qué pasa cuando decides coger un atajo porque llueve? (Igual que cuando te pones el chubasquero o sacas el cubremochilas). Pues que para de llover. Bueno, no paró del todo, pero fueron cayendo chaparrones intermitentes no demasiado fuertes que permitían perfectamente disfrutar de la ruta.

Comimos en Busto en el “porche” de una pequeña capilla que nos permitió estar a cubierto y empezamos la bajada. Aunque llega a tener bastante pendiente se hace sin problema. Además, las vistas son tan bonitas que hasta da igual si la bajada es complicada o no.

Y cuando ya no falta nada para llegar al tramo de camino conocido, ¡zas!, la aventura del día. Por segunda vez en el mismo día vuelvo a anotar mentalmente que cuando llueve, ¡hay que llevar los bastones!

Sí, estaba fresquita.

Al final el día terminó sin lluvia así que podríamos haber hecho la ruta entera. Pero bueno, tenemos una excusa para volver.

Y odio un poquito menos caminar bajo la lluvia.

Más información sobre la ruta

Esta ruta viene muy bien descrita en el libro Asturias. 40 rutas a pie, de Ediciones Calecha.

Si lo que quieres es el track completo de la ruta, y no con atajo, yo utilicé este del blog Roteiros Galegos.


Datos técnicos

  • Longitud: 14,2 km
  • Fecha de realización: 29/03/2018
  • Desnivel de subida: 865 m
  • Desnivel de bajada: 865 m
  • Punto más alto: 778 m
  • Punto más bajo: 214 m
  • Tipo de recorrido: Piruleta
  • MIDE / Severidad del medio natural: 3
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 2
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 3
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
→ ¿Qué es el MIDE?

Perfil

Descarga el archivo .gpx con el track de la ruta

Mapa

desfiladero-de-bustelin

Información geográfica propiedad del Instituto Geográfico Nacional.