Esta etapa de la Rota Vicentina parte realmente del centro del pueblo de Odeceixe, pero como nosotros ya lo habíamos visitado ayer a última hora de la tarde y los dos primeros kilómetros son por carretera, dejamos la furgo algo más adelante. No hay ninguna necesidad de comer asfalto porque sí.

Enseguida abandonamos la pista y empezamos a subir, lo cual nos da una perspectiva preciosa de la desembocadura del río Seixe y de los acantilados de la zona. Buena parte de los caminos de esta ruta son sobre arena, por lo que avanzamos lentamente. También es un poco rompepiernas por las continuas subidas y bajadas, aunque ninguna llega a ser larga.

Desembocadura del río Seixe.

¡Qué vistas!

Todo este primer tramo de la ruta, prácticamente hasta Azenha do Mar, transcurre por terreno pelado cubierto solamente por vegetación típica de duna. A pesar de haber salido más o menos temprano, hace calor y no hay nada de sombra ni de viento.

En Azenha do Mar sufrimos el primer despiste del día. Estamos haciendo la ruta sin track, simplemente siguiendo las señales y aquí, claramente, nos pasamos una y nos desviamos del camino. Afortunadamente, como si nos estuviese esperando, nos encontramos con un señor que vivía por allí, nos preguntó si estábamos haciendo esa ruta y nos avisó de que nos habíamos pasado un cruce. ¡Qué suerte hemos tenido! No llegamos a alejarnos ni 200 metros.

Continuamos la marcha por senderos al borde de acantilados que proporcionan unas panorámicas espectaculares. Poco antes de llegar a la praia da Amália nos cruzamos con una pareja británica, ya algo mayores los dos, que tenían ganas de hablar. Al preguntarnos de dónde éramos se les iluminaron los ojos. ¡Qué casualidad! ¡Unas semanas antes habían estado haciendo el camino de Santiago! Y ahora recorriendo Portugal. Tras desearnos buen viaje, proseguimos.

La praia da Amália es preciosa. Además, al no ser demasiado accesible, tampoco tiene mucha gente. Toda esta playa está rodeada por una propiedad privada enorme, la Quinta do Brejão, que hace que tengamos que desviarnos hacia el interior para rodearla. Nos cruzamos con varias personas que bajan a la playa por un camino nada cómodo y que han tenido que dejar los coches algo lejos.

Seguimos nuestro camino sube y baja hasta que nos damos cuenta de que llevamos un rato caminando al lado de una verja. Más adelante vemos a una familia mirando atentamente hacia el interior de la finca. ¿Qué estarán mirando? Nos fijamos un poco más y vemos un animal extraño. “¿Qué es eso? ¿Un búfalo?” “¡Mira, allí hay más!” Vemos también otros que parecen de la familia de los antílopes. Después, más lejos, avestruces… Qué sitio tan extraño, porque un zoo tampoco parece. Ni hay ningún cartel por fuera (salvo el que avisa que ojito, que la valla está electrificada). En fin. Menudo misterio.

Kudú (creo). De la familia de los antílopes.

Poco después llegamos a la praia do Carvalhal, mucho más turística… y donde no podemos resistirnos a parar a tomar una caña en un chiringuito. Aquí volvemos a perder las señales (y no fueron los efectos de la caña, ¿eh?) y cuando ya estábamos empezando a estar un poco moscas porque no sabíamos si íbamos bien, pasamos por una casita con una señora arreglando el jardín. Le preguntamos y nos indica que un poco más adelante vuelve a haber señales. Efectivamente, nos habíamos desviado pero aun así íbamos en buena dirección. ¡Qué suerte habernos encontrado gente justo en los dos puntos donde perdimos las señales!

Tras atravesar un pequeño pinar vemos ya a lo lejos Zambujeira do Mar, el final de nuestro trayecto. Empezamos a tener un poco de hambre, pero decidimos comer al terminar la ruta. Al final, una vez en Zambujeira, como teníamos que volver en taxi y teníamos la incertidumbre de si encontraríamos uno o no (como tengamos que volver andando de nuevo…), optamos por llamar al taxi y comer después en la playa de Odeceixe.

En la oficina de turismo en la que compramos el mapa de la Rota Vicentina nos habían dado también una hoja con información sobre alojamientos y taxis a lo largo de toda la ruta. Llamamos y, a pesar de mi portunhol, vino el taxi. Aprovechamos y le preguntamos por aquel sitio tan curioso de los animales. Pues resulta que era una finca de un comerciante de diamantes africano (yo al principio le entendí traficante) que como echaba de menos la fauna de allá, se la trajo. Cosas que se hacen cuando te sobra el dinero.

En resumen, la ruta ha sido espectacular. En este viaje ya no vamos a hacer más etapas de este camino, pero espero no tardar en volver y hacerlo entero. No creo que defraude.

Playa de Zambujeira do Mar

Más información sobre esta ruta

Nos informamos sobre esta ruta en la web de la Rota Vicentina y llevamos el mapa oficial que venden en las oficinas de turismo de la zona (nosotros lo compramos en la de Sagres).

Para poder editar el track y poder subir un mapa, utilicé la cartografía proporcionada por los amigos del blog Cartografía Digital. ¡Gracias!


Datos técnicos

  • Longitud: 14,1 km
  • Fecha de realización: 02/09/2018
  • Desnivel de subida: 426 m
  • Desnivel de bajada: 402 m
  • Punto más alto: 62 m
  • Punto más bajo: 3 m
  • Tipo de recorrido: Travesía
  • MIDE / Severidad del medio natural: 2
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 2
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 2
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
→ ¿Qué es el MIDE?

Perfil

Descarga el archivo .gpx con el track de la ruta

Mapa

odeceixe_zambujeira_do_mar

Información geográfica perteneciente al Centro de Informação Geoespacial do Exército ©.