Las vacaciones están llegando a su fin. Supongo que, en el fondo, esto nos apena, pero si lo pensamos con frialdad, debemos sentirnos muy afortunados. Tras varios días por el Pirineo francés, Andorra y el norte de Cataluña, hemos continuado hacia el este hasta alcanzar la Costa Brava. Aquí nos hemos dedicado a conocer pueblos preciosos y disfrutar de la playa y hoy, antes de emprender el regreso, vamos a hacer una última ruta. Iremos caminando de Lloret de Mar a Tossa de Mar.
La ruta forma parte del Camí de Ronda, un recorrido costero de unos 200 km por toda la Costa Brava que une las localidades de Blanes y Portbou. En tiempos, estos caminos los utilizaban la Guardia Civil para prevenir el contrabando y los pescadores para ir de una playa a otra. Hoy en día es un recurso turístico más de la zona.
Como la ruta es lineal, vamos en autobús desde Tossa a Lloret. No es mi primera vez en Lloret, pero como si lo fuese. Una excursión de fin de curso de 3º de BUP, a finales del siglo pasado (sí, tengo que empezar a asumir que de vez en cuando me llamen señora), no proporciona una buena perspectiva de esta ciudad. O, al menos, no demasiado completa…
Una vez en la estación de autobuses de Lloret de Mar, solo tenemos que coger la avenida Just Marlés Vilarrodona para llegar a la playa. Aquí es donde enciendo el GPS para comenzar a grabar el recorrido. La playa de Lloret mide en torno a un kilómetro de largo y la recorremos por su paseo marítimo. Estamos a media mañana de un día laborable de principios de septiembre. Hay bastante gente, pero me imagino que hace unos días habría muchísima más.


En el extremo este de la playa destaca el el castillo de Lloret, construido en 1935 y de estilo neogótico. Se puede visitar la terraza de forma gratuita, pero preferimos no entretenernos. La previsión meteorológica dice que el día va a terminar con lluvia, aunque ahora mismo el cielo no ayuda a que nos lo creamos demasiado.




A partir de aquí, toca poner a trabajar a las piernas. El camino está lleno de intensos repechos, a veces con escaleras, que nos hacen subir y bajar sin descanso. En esta zona cercana a Lloret todavía hay bastante gente y nos cruzamos con varias personas que no estaban preparadas para este fuerzo. No debemos olvidar que turístico no tiene por qué ser sinónimo de fácil… Pero como era de esperar, en cuanto nos separamos un poco del pueblo, nos quedamos solos. Esta primera zona de acantilados es realmente espectacular.




Peeero… No podemos olvidar que estamos en una de las zonas más urbanizadas de la Costa Brava y la ruta cuenta con bastantes tramos de asfalto. Algo menos de medio kilómetro después de haber pasado por la cala d’en Trons, unas empinadas escaleras nos devuelven a la cruda realidad. Lo que nos espera en los próximos dos kilómetros es un impresionante catálogo de casas para millonarios. Eso, cuando los inmensos muros que las rodean permiten ver algo al otro lado…


Tras esta primera parte algo alejada de la costa, volvemos a ella pasando por la playa de Canyelles, pero la ruta nos hace volver a subir y a abandonar el mar. Esta vez atravesamos la zona urbanizada de Canyelles.



Por fin retomamos los caminos de tierra, que en esta ocasión nos llevan, de nuevo en descenso, hasta la cala Morisca, pequeña playa pedregosa que nos parece perfecta para tomarnos un pequeño descanso. Sabiendo que íbamos a pasar por numerosas calitas, hasta nos hemos traído las gafas y el tubo para hacer esnórquel y nos damos un buen baño antes de comer. Para ser una cala bastante recóndita y de acceso no demasiado fácil, me sorprende la cantidad de gente que hay, por lo que apenas hago fotos.




La previsión del tiempo no ha fallado y, a pesar del calor, mientras comemos comienzan a caer las primeras gotas. Salir de esta cala, no podría ser de otra manera, requiere otro fuerte ascenso. Los primeros metros, incluso trepando un poco por unas rocas. Atravesamos la urbanización de Martossa y volvemos a la arena. Esta vez recorremos las desiertas cala d’en Carlos y platja de Llevant de Llorell. Seguro que hace un par de horas presentaba un aspecto muy diferente.




Pasamos por un par de calitas más, L’Ull de Vidre y Llevadó, y volvemos a disfrutar de los impresionantes acantilados de esta zona. Por supuesto, siempre sin dejar de subir y bajar. Junto con la salida de Lloret de Mar, el tramo desde aquí hasta Tossa de Mar es de lo más bonito de la jornada. ¡Y también de lo más duro!




Me doy cuenta de que hemos minusvalorado la ruta y venimos sin bastones. No tenemos problema, pero, si los hubiese traído, los habría utilizado. Después de tanta urbanización, disfrutamos muchísimo de esta parte, incluso bajo la lluvia. ¡Qué maravilla de paisaje!




Tossa de Mar no asoma hasta que casi estamos encima de ella. El conjunto histórico de esta villa forma un paisaje de cuento y la bajada hasta allí permite disfrutar de esta panorámica durante un buen rato.




Al llegar a la Vila Vella damos por finalizada la jornada senderista y nos pasamos a la turística, por lo que apago el GPS y nos dedicamos a deambular por las calles y hacer algunas compras. Sabemos que cuando volvamos a la furgoneta emprenderemos el viaje de vuelta y queremos aprovechar hasta el último minuto.
Se ha tratado de una ruta llena de contrastes. Bastante asfalto y urbanizaciones, no se puede negar, pero la parte de naturaleza es realmente espectacular. Me parece un recorrido interesante para hacernos una buena idea de cómo es la zona para quienes no somos de aquí. Lo he disfrutado mucho.
Más información sobre esta ruta
En cuanto empiezas a buscar información sobre qué ver en la Costa Brava, aparece mencionado el Camino de Ronda. Optamos por este tramo porque nos encajaba en la zona en la que estábamos y porque teníamos ganas de conocer Tossa de Mar. Tras una pequeña búsqueda en Internet, llegamos al blog Lo Piolet y utilizamos su información, aunque hacen la ruta en sentido contrario.
En la Costa Brava el aparcamiento, y más de una furgoneta, no es fácil ni barato. En Tossa de Mar aparcamos y dormimos aquí y nos costó 20 €. Está cerca de la estación de autobuses, que es donde cogimos el bus para ir a Lloret. Salen cada media hora.
Ojo, la ruta es un continuo sube y baja y algunas de las pendientes son fuertes e incómodas. No está señalizada.
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- Distance Instructions
Datos técnicos
- Longitud: 13 km
- Fecha de realización: 03/09/2024
- Desnivel de subida: 620 m
- Desnivel de bajada: 607 m
- Punto más alto: 125 m
- Punto más bajo: 4 m
- Tipo de recorrido: Travesía
- MIDE / Severidad del medio natural: 2
- MIDE / Orientación en el itinerario: 3
- MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 3
- MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
Perfil
Mapa
Información geográfica propiedad del Instituto Geográfico Nacional.
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