Hoy pretendo hacer el sendero homologado PR-G 179. Como es lineal, he convencido a mis padres para que vengan a comer conmigo en Os Peares, al final de la ruta, y me lleven después al coche. Decido empezar en la aldea de Vispín, donde puedo aparcar el coche y enganchar pronto con la ruta oficial.

Cuando llego allí, me calzo y acabo de preparar la mochila, descubro que me he debido dejar la cámara de fotos en casa apoyada en algún sitio. ¡Qué rabia! Empiezo a caminar bastante cabreada.

Enseguida abandono la carretera y cojo un camino que me llevará hacia la carballeira do Amparo, donde hay una ermita. Este camino ya me sorprende gratamente y hace que se me empiece a pasar el enfado. Teniendo en cuenta que el olvido de la cámara ya no tiene solución, yo decido si intentar disfrutar la ruta o pasarme todo el día mosqueada. Pues nada, intentaré hacer lo que pueda con el móvil y disfrutar de la jornada, ya que el día está radiante.

Tras hacer una pequeña parada al lado de la ermita para echarme crema para el sol, que ya empieza a apretar, continúo la ruta. Voy subiendo, pero la belleza del entorno hace que me fije más en los árboles que me rodean que en el esfuerzo que pueda ir haciendo (que tampoco es tanto). Afortunadamente, voy por sombra casi todo el tiempo. Si no, ¡sí que se habría hecho más dura la ruta!

Continúo por caminos cómodos y agradables, atravesando alguna pequeña aldea, hasta llegar a A Peroxa, la capital de este concello. Aquí encuentro un panel informativo de la ruta que estoy haciendo. A partir de ahora iré bajando poco a poco hasta llegar al río Miño.

Esta primera parte de la bajada la hago junto a un pequeño regato que proporciona algo de frescor al ambiente, cosa que agradezco, porque el calor comienza a ser importante. Al poco rato llego a las ruinas del castillo de A Peroxa, donde hago una pequeña parada para disfrutar de las vistas. El entorno es muy agradable y hasta hay mesas de piedra para comer, pero todavía es temprano, así que sigo.

La bajada a partir de aquí y hasta la aldea de Pousada sí que se complica. El camino es bastante pedregoso y la vegetación está altísima, así que casi ni veo dónde pongo los pies. Echo un poco en falta los bastones, pero afortunadamente el tramo no es demasiado largo.

En Pousada me encuentro a un señor mayor que está sentado en un banco al sol. Tras saludarnos, me pregunta si voy sola y le respondo que sí, esperándome ya la siguiente pregunta: ¿y no tienes miedo? Pero no, me sorprende gratamente con otra pregunta que nunca me habían hecho: “¿Y no te aburres?”. “¡No! Si voy muy entretenida haciendo fotos y escuchando a los pájaros…”. El amable señor me ofreció agua y, al decirle que no, gracias, que llevaba suficiente, pasó a ofrecerme vino y cerveza. Desde luego, de eso no llevaba, pero tampoco era el momento. Tras declinar amablemente su oferta y desearle un buen día, continué la marcha.

Continúo bajando poco a poco hacia el Miño por agradables caminos. Poco después de atravesar la aldea de Gulfariz obtengo la primera visión del río. Está precioso, encajonado y rodeado de verde por todas partes. Ya no me queda nada para llegar hasta él, aunque para eso antes tengo que cruzar la vía del tren por un paso subterráneo.

A partir de aquí, la ruta cambia completamente. Me tocan ahora algo más de 5 km por camino ancho, prácticamente llanos y pegados al río, aunque la vegetación realmente no me permite disfrutar demasiado de él. La verdad es que este tramo se hace un poco monótono, pero es algo que me pasa en todas las rutas de río. Un par de kilómetros son bonitos, pero más, me resultan repetitivos.

De todas formas, acabo llegando a Os Peares. Este pueblo está en un entorno espectacular ya que aquí confluyen los ríos Miño y Sil, además del Búbal, pero las construcciones son más bien propias del feísmo gallego. Probablemente, que un mismo pueblo pertenezca a dos provincias y cuatro municipios diferentes (Nogueira de Ramuín y A Peroxa, de Ourense, y Carballedo y Ferreira de Pantón, de Lugo) no ayude demasiado.

Termino en la playa fluvial de Os Peares, donde están esperándome mis padres con la furgo y la mesa puesta. Realmente la zona de baño todavía no está operativa, porque tienen que ponerle unas compuertas al río Búbal y no las montan hasta finales de junio. Es una pena, porque con el calor que hace hoy el baño me iba a sentar estupendamente.

Mis padres colocando el toldo de la furgo en la playa fluvial de Os Peares.

Una vez terminada la comida, mis padres me llevan al coche. Yo me vuelvo a casa y ellos continúan su viaje. No sé por qué, no tenía grandes expectativas de esta ruta y me ha sorprendido gratamente. ¡Es realmente bonita!

Nota

Volví a realizar esta ruta el 22/06/2019 y habían desbrozado todos los caminos. La ruta estaba perfectamente limpia y mucho mas cómoda que la primera vez que la hice.

Más información sobre esta ruta

Buena parte de esta ruta se corresponde con sendero homologado PR-G 179. La descubrí en la web del Consorcio de Turismo de la Ribeira Sacra.

Otras rutas en la Ribeira Sacra

Camiño da Amargura

Cañón del Río Mao

Montefurado


Datos técnicos

  • Longitud: 15,6 km
  • Fecha de realización: 15/05/2019
  • Desnivel de subida: 298 m
  • Desnivel de bajada: 597 m
  • Punto más alto: 533 m
  • Punto más bajo: 111 m
  • Tipo de recorrido: Travesía
  • MIDE / Severidad del medio natural: 2
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 2
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 2
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
→ ¿Qué es el MIDE?

Perfil

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Mapa

a_peroxa_os_peares

Información geográfica propiedad del Instituto Geográfico Nacional.