Las campanas de las ocho de la mañana nos sorprenden recorriendo la calle Mayor de Lumbier. La previsión del tiempo dice que hoy alcanzaremos los 35°C, así que era imprescindible salir temprano. Hemos salido del área para autocaravanas donde hemos dormido y vamos en busca del río Salazar para cruzarlo sobre el puente de las Cabras, de origen medieval. Allí nos encontramos ya una flecha que señala hacia la Foz de Lumbier, aunque nosotros vamos a empezar en sentido contrario.

Comenzamos subiendo a la ermita de la Trinidad siguiendo un viacrucis. La subida es fuerte. Menos mal que es temprano y la mayor parte del tiempo vamos a la sombra. Media hora más tarde y nos estaría dando el sol de pleno. A medida que subimos disfrutamos cada vez más de las vistas de Lumbier desde lo alto y las montañas que se asoman detrás.

Las vistas desde la ermita son espectaculares. Lo que más llama la atención es la Foz de Lumbier vista desde arriba, como una gran grieta, pero a lo que dedicamos más tiempo es a observar los buitres. Decenas y decenas pasan bajo nosotros. ¡Una maravilla!

Tras pasar un buen rato en este lugar, seguimos. Si hasta aquí el camino había sido ancho y cómodo, el cuento ahora cambia bastante. Nos adentramos en un bosquete de terreno pedregoso donde el sendero que debemos seguir está marcado con puntos rojos. A veces caminamos sobre rocas, pero el camino es tan bonito que da igual. Lo peor es la incomodidad del sol que nos da de frente y nos va cegando.

Al cabo de un rato siguiendo puntos rojos por este bosquecillo llegamos al vértice geodésico de la Trinidad, rodeado de tantos bojes que no se ve nada.

Continuamos tras los puntos rojos, pero ahora vamos hacia abajo. En vez de ir al borde del acantilado, como hasta aquí, empezamos a recorrerlo. A veces llegamos a un sitio en el que decimos “de aquí no se puede salir”, pero enseguida aparece un punto rojo mostrándonos el camino. ¡Menos mal que este tramo de ruta está tan bien señalizado!

Ya había leído sobre esta ruta, así que sabía que llegaría este momento: el de la cadena. Tenemos que descender por una pared en la que han colocado una cadena para ayudarse. Al principio impresiona un poco, pero una vez en ella vemos que se puede.

Continuamos bajando a ratos, llaneando en otros, hasta llegar a uno de los platos fuertes del día. ¡Menudo ojo se ha formado en esta roca! Ver la Foz de Lumbier desde aquí es precioso. Hacemos una pequeña parada y seguimos.

Continuamos buscando puntos rojos, cada vez más al pie de los acantilados, hasta llegar a un segundo ojo. Esta ruta nos está entusiasmando. Ahora sí, toca bajar en serio.

Poco a poco salimos de la zona de acantilados y llegamos a uno de los tramos más sosos de la ruta, nexo entre lo que hemos hecho y la Foz de Lumbier, a la que nos dirigimos ahora. Pronto encontramos señales de un sendero local, con marcas blancas y verdes, y serán las que vayamos siguiendo a partir de aquí. El sol nos da de lleno y a esta hora es ya achicharrante.

En cuanto llegamos a la pista por la que transcurría la antigua vía del tren de Irati, comienza la romería. Es un recorrido llano y muy turístico, así que está lleno de gente y toca ponerse la mascarilla.

Justo antes de entrar en la foz hacemos un pequeño desvío para ver el puente del Diablo, pero es difícil de disfrutar por la cantidad de gente que hay. Además, es un terreno delicado en el que hay que tener cuidado al cruzarse con otras personas.

La Foz de Lumbier ya la conocía, pero no deja de ser un espectáculo. Lo peor, la cantidad de gente que hay ya a estas horas. De todas formas, en un pequeño senderillo que encontramos a mano izquierda nos desviamos hasta el río y ahí sí que disfrutamos del lugar en el que estamos y de la cantidad de buitres que sobrevuelan nuestras cabezas… ¡Hasta vimos un alimoche!

Al acabar de recorrer la foz ya solo nos queda llegar de nuevo hasta Lumbier a través de pistas entre campos de cultivo.

Una vez en Lumbier, en lugar de ir directamente a la furgoneta, terminamos la ruta en el centro de interpretación, donde aprovechamos para recoger información sobre la Foz de Arbayún, a la que iremos mañana.

Esta ruta ha sido una gratísima sorpresa. Nos la imaginábamos bonita, pero ha superado con creces nuestras expectativas. Es probable que las fotos no le hagan justicia a lo que realmente fue para nosotros. Para redondear la jornada, nos pasamos la tarde en el río Salazar, junto al puente medieval de Sielva, entre chapuzones y siestas y lectura a la sombra.

Más información sobre esta ruta

Descubrimos esta ruta en el blog Senderismo y Montaña en Navarra.

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06/10/2020 05:00
  • Distance Instructions
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Datos técnicos

  • Longitud: 12,8 km
  • Fecha de realización: 19/08/2020
  • Desnivel de subida: 612 m
  • Desnivel de bajada: 590 m
  • Punto más alto: 845 m
  • Punto más bajo: 413 m
  • Tipo de recorrido: Circular
  • MIDE / Severidad del medio natural: 3
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 3
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 4
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
→ ¿Qué es el MIDE?

Mapa

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