Hicimos esta ruta por primera vez hace prácticamente un año y, nos gustó tanto, que hemos decidido cerrar el año con ella.

Estamos teniendo unos días estupendos de sol y anticiclón y nos apetecía acercarnos al mar a respirar un poco de aire marino. Esta ruta por Corrubedo, ya conocida para nosotros, era perfecta para la ocasión.

Llegamos al puerto de Corrubedo algo antes de las once de la mañana y antes de empezar a caminar paramos en un bar de la zona a comprar unos bocadillos. Aunque hace un sol radiante, el día todavía está bastante fresco.

Comenzamos atravesando la playa Ribeira do Prado y, tras hacer algunos equilibrios en las rocas del final de la playa (menos mal que la marea está baja, que si no no habríamos podido pasar por aquí), llegamos al camino que nos llevará hasta el faro. El mar está muy tranquilo y no hace nada de viento. Eso sí, estamos rodeados de cazadores. No me gusta nada esto de caminar rodeada de tipos con escopetas.

Este tramo es para disfrutar: caminos cómodos, llanos y cercanos al mar. Al llegar al faro, de mediados del siglo XIX, nos paramos un poco para leer los carteles informativos que hay por allí, pero sin demorarnos demasiado.

Tras pasar el faro, el cuento cambia un poco. Ahora sí sopla algo de aire, aunque sin llegar a ser molesto. El mar está un poco más picado y, por tanto, precioso. El camino continúa siendo llano, pero bastante más incómodo. Hay muchos tramos sobre piedras en los que no se puede levantar la vista del suelo, y un montón de enormes charcos que cortan el paso y que vamos rodeando como podemos. ¡Cómo será esto un día de lluvia! De todas formas, la belleza del paisaje que nos rodea supera con creces a las dificultades.

Paisaje tras pasar el faro.

Al llegar a la playa de Espiñeirido (en el mapa aparece como Recabeira) el terreno cambia un poco. Caminamos sobre arena por un camino a lo largo de una duna y después, ¡al fin!, sobre pasarela de madera. ¡Qué gusto da caminar sobre terreno cómodo! La playa es preciosa y no hay casi nadie. Solo vemos a una pareja paseando a sus perros y a un par de surfistas al llegar al final de la pasarela.

Llegando al final de la playa nos desviamos hacia el interior para acometer la subida al monte Tahume. Pasamos por la aldea de Seráns, la capilla de San Bieito y, tras unas cuantas curvas cerradas y bien empinadas, llegamos a la torre de vigilancia de Salvamento Marítimo, que cuenta con un fantástico mirador. Después de pasar un buen rato disfrutando de las vistas y tratando de identificar todo lo que vemos, subimos un poquito más, hasta el vértice geodésico y la cruz de la cima del monte Tahume (240 m). Las vistas son increíbles y lo mejor es que no sopla nada de aire, así que decidimos comer allí mismo. ¡Siempre me han gustado estos “restaurantes” con vistas de lujo!

Desde Fisterra hasta la Serra do Barbanza, pasando por el monte Pindo. ¡Qué espectáculo!

Al acabar de comer, emprendemos la bajada. Descendemos algo menos de un kilómetro sobre nuestros pasos hasta llegar a un cruce donde cogemos una pista a mano izquierda. Esta parte quizás sea la menos interesante, por pista y entre pinares. Está llena de cintas de plástico señalizando una prueba de BTT que creemos que ha sido esta misma mañana. ¡Esperemos que las quiten!

En Olveira, al cruzar la carretera general que va hacia Corrubedo, nos adentramos en el Parque Natural do Complexo Dunar de Corrubedo e Lagoas de Carregal e Vixán. Cogemos el camino que nos lleva hasta la laguna de Carregal y, al llegar a la zona de playa, nos descalzamos. ¡Qué placer! Al estar en pleno invierno casi nos habíamos olvidado ya del tacto de la arena en los pies… ¡aunque está muy fría! Claro, que si la arena está fría… ni os cuento el agua. Aun así, es un gustazo terminar una ruta remojando un poquito los pies. Recorremos toda la playa con calma, disfrutando de la marea baja y sabiendo que ya prácticamente hemos terminado. Al llegar al final de la playa solo nos queda limpiarnos los pies, calzarnos, y llegar de nuevo al puerto, donde tenemos el coche.

Duna de Corrubedo. Aunque está prohibido pisarla, está llena de huellas.

De vuelta en el puerto de Corrubedo.

Una ruta que nos encanta, que ya hemos hecho dos veces y que, sin duda, volveremos a repetir.

Más información sobre esta ruta

Descubrimos esta ruta hace un año en el libro Galicia. Rutas con leyenda, de Súa Edizioak.


Datos técnicos

  • Longitud: 18,3 km
  • Fecha de realización: 30/12/2018
  • Desnivel de subida: 297 m
  • Desnivel de bajada: 297 m
  • Punto más alto: 240 m
  • Punto más bajo: 2 m
  • Tipo de recorrido: Circular
  • MIDE / Severidad del medio natural: 3
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 2
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 3
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
→ ¿Qué es el MIDE?

Perfil

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Mapa

corrubedo_monte_tahume

Información geográfica propiedad del Instituto Geográfico Nacional.