Hace un año nuestra gata Cora se cayó desde una altura de dos pisos. Se rompió la tibia y peroné de una de sus patas, pero tras la operación, en la que le pusieron un implante interno atornillado a sus huesos, quedó perfecta. Pero… los cuerpos son caprichosos, hace unos días el suyo decidió que no quería tener dentro ese hierro y han tenido que sacárselo. ¿Por qué cuento esto? Porque estamos en pleno puente de diciembre y las labores de enfermería a las que nos toca dedicarnos estos días nos han impedido viajar. De todas formas, los horarios de las curas y medicación sí nos han permitido salir hoy un rato a estirar un poco las piernas.
Nos hemos venido hasta el concello de Boiro (A Coruña) para hacer una ruta por la Serra do Barbanza aprovechando parte del sendero homologado PR-G 264 para hacer una ruta circular. Aparcamos en la aldea de Mosquete y después de caminar unos pocos metros por la carretera, enseguida salimos de ella siguiendo las señales blancas y amarillas. Tras un breve repecho, descendemos un poco durante medio kilómetro, pero enseguida volvemos a desviarnos, esta vez a mano derecha, para afrontar el ascenso de la jornada.


La senda es bonita, a veces pedregosa y algo incómoda, pero casi siempre con buenas vistas. Cuando llevamos algo menos de kilómetro y medio nos desviamos un momento para ver la cascada del Lérez (ojo, no confundir con el Lérez de Pontevedra), aunque a cierta distancia.



A este camino se le denomina Calzada de Vitres y se estima que puede tener origen romano. En algunos tramos el enlosado se conserva bastante bien. Por supuesto, a medida que ganamos altitud, las vistas son cada vez mejores.


Cuando llevamos poco más de 2 kilómetros volvemos a desviarnos, esta vez para afrontar la subida al Castelo de Vitres (472 m). Las marcas de pintura nos guían sin demasiados problemas. Las vistas desde la cumbre son una maravilla, especialmente hacia la ría de Arousa y la Serra do Barbanza, aunque la posición del sol a esta hora no ayuda demasiado con las fotos. El fuerte viento y las nubes grises que poco a poco han ido cubriendo el cielo tampoco nos ayudan a relajarnos demasiado allí arriba. Vamos a continuar.




Bajamos hasta el inicio del desvío y continuamos subiendo hasta llegar a una pista forestal. Aquí termina el sendero señalizado, pero nosotros continuamos girando hacia la izquierda. Poco después, en un nuevo cruce, se nos plantean dos opciones para hacer la ruta circular. Una de ellas, la más larga y la que pretendemos hacer, continúa hacia el norte. La otra se dirige hacia el oeste y, aunque la ruta también sería circular, atajaríamos bastante y sería mucho más corta.




La cuestión es que poco a poco el cielo ha ido oscureciéndose cada vez más y al llegar a este punto, se ha puesto a llover. Con el viento, el día se ha vuelto totalmente frío y desapacible. ¡Qué forma de cambiar en apenas hora y media! Si hubiese sido por mí, habríamos cogido la opción corta. Supongo que todos tenemos días buenos y malos y hoy no tengo el mejor. No me apetece nada mojarme. Pero Sergio insiste en continuar por el largo y le sigo sin protestar.


Qué gran acierto, porque al poco rato deja de llover y vuelve a lucir el sol. El paisaje que nos rodea ahora mismo me encanta. Se trata de una zona ya alta, bastante llana y con las pistas y caminos prácticamente verdes. Vacas y caballos dispersos por aquí y por allá se distribuyen a un lado y otro del camino. De vez en cuando también tenemos que rodear grandes charcos provocados por la lluvia de hace un rato y de los últimos días.




En cierto punto, la pista se divide y nosotros cambiamos de rumbo para emprender el regreso. Primero hacia el oeste y al cabo de un rato, hacia el sur. Toda la zona está llena de curiosos bolos graníticos, pero hay uno que llama la atención de forma especial: el Outeiro Redondo. Por supuesto, nos desviamos un momento para acercarnos a él.



Algo después tomamos otro desvío, esta vez para visitar el dolmen Arca do Barbanza. Se estima que se constuyó hace seis mil años. Continuamos caminando hasta un amplio cruce de caminos, A Portela, en el que giramos a la izquierda para dirigirnos ahora hacia el este e ir cerrando nuestro círculo. Aquí empieza también el descenso.






Aunque las pistas forestales no sean nuestros caminos favoritos, las vistas que volvemos a tener hacia la ría de Arousa en algunos tramos hacen que valga la pena caminar por aquí. Al cabo de un rato, estamos en Mosquete de nuevo. Es algo tarde, casi las tres de la tarde y no hemos comido todavía, pero tenemos antojo de pulpo y hemos decido bajar a Boiro a ver si tenemos suerte.





¡Y vaya si la hemos tenido! Ya con el estómago lleno y el antojo cumplido, damos un último paseíto por la praia Xardín antes volver a casa a retomar nuestras labores veterinarias. A pesar del chaparrón intermedio que nos pilló por sorpresa, hemos disfrutado mucho de esta jornada senderista.
Más información sobre esta ruta
El PR-G 264 comienza en la aldea de Brazos, bastante más abajo que Mosquete, y es lineal. Como nosotros preferíamos hacer una ruta circular, realizamos solo la parte final del sendero y la alargamos para visitar el dolmen Arca do Barbanza. Esto significa que solo está señalizada la primera parte de nuestra propuesta. Para el resto es necesario llevar un mapa o GPS.
En todo el tramo alto de la ruta no hay ni una sombra, así que hay que tener cuidado los días de mucho calor. Se debe tener también presente la previsión del viento. ¡En esta zona puede soplar muy fuerte!
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- Distance Instructions
Datos técnicos
- Longitud: 14,4 km
- Fecha de realización: 08/12/2024
- Desnivel de subida: 426 m
- Desnivel de bajada: 426 m
- Punto más alto: 568 m
- Punto más bajo: 225 m
- Tipo de recorrido: Circular
- MIDE / Severidad del medio natural: 2
- MIDE / Orientación en el itinerario: 3
- MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 2
- MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
Perfil
Mapa
Información geográfica propiedad del Instituto Geográfico Nacional
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