Hoy me espera un día largo: ruta por la mañana y viaje de vuelta a casa por la tarde. Pero antes de pensar en la segunda parte, vamos a disfrutar de la primera.

Comienzo un pelín desanimada. Llovizna y las nubes están muy bajas. Sé que el fuerte de esta ruta son las vistas, especialmente durante los primeros kilómetros, y me daría mucha rabia quedarme sin verlas.

He dejado el coche en un aparcamiento que hay justo en la entrada de Valdelateja. Pongo el cubremochilas, saco el paraguas y comienzo a caminar. Nada más empezar ya me tengo que parar. El pueblo es precioso y bien se merece algunas fotos. Eso sí, justo después de cruzar el puente, toca ponerse a subir seriamente. La subida no es demasiado larga, pero sí empinada. De todas formas, haciendo una paradita para sacar algo de ropa y unas cuantas más para las fotos, ya que poco a poco las nubes van dejando intuir el espectáculo que tengo delante, se hace sin ningún problema.

La subida se termina de repente. No se suaviza ni nada (si le echas un ojo al perfil, es bastante descriptivo). De la “verticalidad” a la llanura total. No debo llevar ni quince minutos de tramo llano entre la niebla cuando veo un cartel que indica un desvío a un mirador. “Pues qué bien. Voy a echarle un ojo a ver qué se ve”. ¡Madre mía! ¡Menudas vistas! Lo bueno de hacer una ruta sin haberla estudiado demasiado previamente son las sorpresas (ojo, a veces para mal). Podría quedarme aquí todo el día. Este meandro es absolutamente espectacular. Pero no me olvido del viaje de vuelta… Debo seguir.

El meandro que se ve desde el mirador es realmente espectacular.

Todo el camino es muy cómodo y va casi todo el tiempo por zona de bosque. Cuando se despejan los árboles, a veces veo campos de cultivo a mi derecha y el espectacular cañón del Ebro a mi izquierda. Los restos de nubes bajas que todavía le rozan le dan un toque mágico.

Casi sin darme cuenta llego a Cortiguera, una interesante aldea con muchas casas en ruinas pero en donde también están restaurando otras. De hecho, me cruzo con varios obreros. A partir de aquí cojo una pista, que cambiaré posteriormente por un camino más bonito, que va bajando suavemente hasta el río. Antes de llegar a Pesquera de Ebro hay que hacer un tramo de carretera. No me suele gustar demasiado caminar por asfalto, pero a una carretera en semejante entorno se le perdona todo. No llueve todo el tiempo ni llueve fuerte, pero sí me acompaña de vez en cuando una leve llovizna que no molesta demasiado.

Pesquera de Ebro es otro pueblo que vale la pena atravesar. También aprovecho para tomar algo en un bar e ir al baño. Son poco más de las once de la mañana, pero ¡qué olor! Con el frío que hace fuera dan ganas de quedarse a comer allí al calorcito. Pero no son horas, hay que continuar la ruta.

A partir de aquí la ruta cambia radicalmente. Si hasta ahora había ido por la parte alta del cañón, disfrutándolo desde arriba, ahora voy a internarme en él. El camino es mucho más estrecho pero siempre muy evidente y combina tramos por bosque de ribera con otros casi excavados en la pared. Curiosamente, a pesar de ir muy cerca del río, la espesura de la vegetación casi no permite verlo. Pero ver las paredes desde abajo cuando los árboles se despejan un poco es un auténtico placer.

En la central eléctrica El Porvenir (curioso nombre) cruzo hasta la otra orilla por un puente. A este lado hay menos árboles y disfruto todavía más de las vistas desde abajo. También deja de llover.

En este momento se produce un fenómeno que un amigo lleva un tiempo observando: los buitres han salido de sus nidos como locos. Hasta ahora no había visto ninguno y de repente los cuento por decenas. ¿Saben que ya no va a llover más? ¿Detectan algún tipo de cambio en la presión atmosférica? Si alguien conoce algún estudio sobre esto le agradeceré un montón la información.

La parta alta de la ruta era bonita, pero desde abajo no se queda atrás.

En fin, veo que me estoy entreteniendo demasiado y no olvido mi viaje de vuelta, así que intento apretar un poco el ritmo hasta llegar de nuevo a Valdelateja. Como sentada en una escalera disfrutando de las vistas del pueblo bajo las paredes del cañón… y al coche. Me esperan seis horas de viaje. Llegaré a casa agotada, pero la satisfacción será superior al cansancio. Me siento afortunada de poder haber estado en un sitio como este.

Más información sobre esta ruta

Este es uno de los senderos más transitados de toda la provincia de Burgos: el PRC-BU 01.

05/12/2019

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Datos técnicos

  • Longitud: 17,9 km
  • Fecha de realización: 08/10/2018
  • Desnivel de subida: 410 m
  • Desnivel de bajada: 410 m
  • Punto más alto: 851 m
  • Punto más bajo: 625 m
  • Tipo de recorrido: Circular
  • MIDE / Severidad del medio natural: 2
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 2
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 2
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 3
→ ¿Qué es el MIDE?

Mapa

cañon_del_ebro

Información geográfica propiedad del Instituto Geográfico Nacional.