Ascensión a Peña Ubiña desde Torrebarrio

Estoy algo nerviosa. Pretendemos subir a Peña Ubiña (2.411 m), montaña emblemática entre la comarca de Babia (León) y el parque natural de Las Ubiñas – La Mesa (Asturias), y no tengo claro que nuestro nivel montañero sea suficiente para ello. Pero bueno, vamos a empezar a subir y, si hay que darse la vuelta, pues nos la damos.

Empezamos a caminar sobre las ocho y media de la mañana. La primera parte, hasta el collado del Ronzón, ya la conocemos, pero a veces los caminos ya conocidos que sabes que te gustan se disfrutan más todavía. Salimos de Torrebarrio por una buena pista que sube desde el primer momento. Sabemos que la ruta tiene un desnivel bastante importante para lo corta que es, así que no forzamos el ritmo. Vamos incluso un puntito más suave de lo que nos pide el cuerpo.

A los dos kilómetros abandonamos la pista por un sendero que sale a mano derecha. Hay un gran hito señalando este punto. Hacia las diez menos cuarto, cuando ya hemos salvado casi 500 m de desnivel, comienza a darnos el sol que hasta ahora había estado oculto tras la montaña y toca embadurnarse de crema. Qué suerte haber hecho toda esta parte de la subida en sombra. Ayuda a que todavía vayamos frescos a pesar de los metros ascendidos.

A las diez y cuarto llegamos al collado del Ronzón. Es cierto que ya no nos sorprende tanto como la primera vez, pero eso no impide que no volvamos a quedarnos maravillados con las vistas que se abren ante nosotros hacia Asturias. Vistas algo limitadas por las nubes que nos encontramos a ese lado, cierto, pero que forman también un paisaje precioso.

En cualquier caso, no nos detenemos demasiado. A partir de aquí comienza la parte más dura de la ascensión y nos intriga descubrir qué nos vamos a encontrar. Cruzamos la alambrada que recorre el collado y cogemos un sendero de tierra bien empinado. Hasta ahora apenas hemos visto gente. ¡Qué bien hemos hecho en salir temprano!

A medida que ganamos altitud el mar de nubes se vuelve más y más espectacular. El terreno poco a poco se va volviendo más pedregoso hasta que acaba siendo todo caliza y comienzan las trepadas. La ruta está señalizada, sobre todo con marcas de pintura blanca y amarilla, pero hay que ir bien atentos a ellas e ir buscando las mejores zonas para pasar y agarrarse. La verdad es que me estoy sorprendiendo a mí misma. Lo llevo mucho mejor de lo que pensaba.

A media subida (de esta segunda parte) hacemos una parada para comer algo de chocolate. Hay que reponer fuerzas. Dejamos también que nos adelanten un par de chicas para ir bien separados de ellas y evitar riesgos con posibles caídas de piedras.

Al final, poquito a poco, trepada a trepada, subimos hasta llegar a la cresta cimera. Teníamos miedo de que nos diese demasiado respeto o incluso algo de vértigo, pero no. La disfrutamos. Es cierto que si quieres peligro, lo tienes, pero salvo algún punto concreto, es posible alejarse algo de las zonas con más precipicio.

Y poco antes de las doce… ¡llegamos a la cumbre de Peña Ubiña! Las dos chicas que nos pasaron antes están en el vértice geodésico, así que nos vamos directos al extremo norte de la cima. Las vistas son apabullantes. Hacemos y nos hacemos decenas de fotos. Cuando las chicas se marchan vamos hasta el vértice y nos quedamos solos. Más fotos. Cacahuetes. Nada de viento. Se está tan bien… ¡No me quiero marchar!

Pero hay que bajar. Tras pasar media hora en la cumbre de Peña Ubiña, emprendemos el regreso por donde hemos subido. Ya me había fijado a la ida, pero ahora lo confirmo: las marcas de pintura están orientadas para subir, no para bajar, así que hay que leer muy bien el terreno. En general, yo voy mejor por donde me puedo agarrar bien con las manos que por las zonas con piedra suelta. Es entretenido.

Si en esta zona habíamos utilizado un solo bastón para tener siempre una mano libre que echar a la pared, en cuanto finaliza la parte más rocosa sacamos los dos bastones. Nos gustaría comer, pero la única sombra que hay en el collado del Ronzón está ocupada y decidimos seguir bajando. Mientras bajábamos nos hemos ido cruzando con más gente que todavía subía. ¡Y ya hace calor!

Al final, poco antes de llegar a la pista, encontramos una pequeña sombra bajo una gran roca y paramos para comer. Llegamos a Torrebarrio locos de felicidad casi siete horas después de haber salido. ¡Conseguido! Ninguno de los dos tenía claro que fuésemos a poder, pero resultó que sí.

La comarca de Babia tiene unos paisajes maravillosos y esta montaña es la gran guinda de toda la zona. Ojalá no tarde en volver.

Más información sobre esta ruta

Me animé a hacer esta ruta tras leer detenidamente las entradas de los blogs Rutinas Varias y La Senda del Hayedo, grandes conocedores de esta zona.

Ojo, esta ruta ya no se trata de senderismo, es montañismo.

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12/09/2021 22:01
  • Distance Instructions
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Datos técnicos

  • Longitud: 10,7 km
  • Fecha de realización: 17/08/2021
  • Desnivel de subida: 1.167 m
  • Desnivel de bajada: 1.167 m
  • Punto más alto: 2.411 m
  • Punto más bajo: 1.238 m
  • Tipo de recorrido: Ida y vuelta
  • MIDE / Severidad del medio natural: 4
  • MIDE / Orientación en el itinerario: 3
  • MIDE / Dificultad en el desplazamiento: 4
  • MIDE / Cantidad de esfuerzo necesario: 4
→ ¿Qué es el MIDE?

Mapa

ascension_pena_ubina_desde_torrebarrio

Información geográfica propiedad del Instituto Geográfico Nacional.

2 comentarios

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  1. Que bien ¡ Catoute, Ubiña,…. estáis imparables ¡ Como bien dices: es montaña (de la de verdad). Y eso se nota en las sensaciones que uno percibe ¡ Una ruta muy buena, y como siempre una descripción de textos y fotos muy buena también ¡

    Mira que me gusta ese color, medio otoñal ya, de la hierba seca, casi dorada…

    • Gata Con Botas 15/09/2021 — 17:20

      ¡Hola, Víctor!
      Me alegro de que te hayan gustado la ruta, las fotos y la descripción. Muchas gracias.
      En cuanto a los colores, es curioso, porque la primera vez que fui a Babia fue también a mediados de agosto y como la conocí así, es el color que le asocio. A ver si puedo volver en otras épocas del año y conocerla con otros tonos, aunque a mí ese amarillo también me encanta.

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